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Análisis:ANÁLISIS

El círculo vicioso de la pobreza

Naciones Unidas ha presentado los datos de población como una oportunidad y no como un problema. Y lo cierto es que el reto fundamental en este ámbito no es tanto cuántos somos, sino de qué modo nos comportamos: cuánto consumimos y cómo producimos, de dónde saldrá la energía que vamos a necesitar, cómo afrontaremos el envejecimiento de la población en países desarrollados como España. Pero sería suicida ignorar que las tendencias demográficas globales suponen un grave riesgo para la estabilidad social y ecológica del planeta.

Si queremos que el crecimiento de la población sea realmente una oportunidad, en el futuro necesitaremos una combinación de recursos económicos, iniciativa política e imaginación.

Recursos para invertir en la pequeña agricultura de África, por ejemplo, de la que depende la revolución productiva que puede evitar las hambrunas recurrentes. Iniciativa política para realizar una verdadera apuesta pública por las energías renovables frente a los combustibles fósiles, que se llevan todavía más de 300.000 millones de dólares anuales (211.000 millones dc euros) en subsidios. E imaginación para concebir modelos migratorios más flexibles que permitan reducir los graves desequilibrios poblacionales entre las regiones más ricas del planeta y las más pobres.

Y lo que es más importante: el círculo vicioso de pobreza y deterioro medioambiental nos conducirá a nuevos incrementos geométricos de la población, pero un modelo de desarrollo más justo y más inteligente permitirá estabilizar esta tendencia globalmente, como ya ha ocurrido antes en muchos países individuales.

Gonzalo Fanjul es autor del blog 3.500 millones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de octubre de 2011