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Reportaje:BELLEZA

Del 'fitness' al 'wellness'

Las pesas y el aerobic ya no son la única vía para mantenerse en forma. En los gimnasios, el panorama es muy distinto. La búsqueda de la salud conquista a un público cada vez más heterogéneo

Hace unos años, Alicia Kaufmann iba al gimnasio por imagen, para adelgazar. "Hacía fitness", acota. Las muchas horas mal sentada delante de un ordenador empezaron a pasar factura en forma de dolor de espalda, así que probó a corregir hábitos posturales mediante Pilates. "Ahora mi motivación es el bienestar", apostilla. La catedrática de Sociología del Deporte de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid) cree que este camino hacia el wellness que ella misma ha transitado es uno de los grandes cambios en eso que llamamos "estar en forma". Todos los expertos consultados coinciden: los casi 16 millones de personas -el 43% de la población entre 15 y 75 años- que practican actividad física en España, según datos de 2010 del CIS, cada vez buscan más salud y conexión cuerpo-mente. "Estamos tomando conciencia del sedentarismo y del problema de la obesidad", sugiere Marina Medina, directora de la escuela de formación de la Federación Madrileña de Gimnasia.

La palabra gimnasio se queda pequeña. Ganan los centros integrales que buscan el bienestar

La práctica deportiva ha subido un 20% en 20 años, según el CIS, y un 74% de los practicantes van a su aire, al margen de clubes, sin ánimo de competir y en un espacio libre siempre que pueden. Ciclismo, running, footing. Aunque el gimnasio continúa siendo el rey, seguido del fútbol y la natación. Existen unos 12.000 centros (unos 5.000 menos que en 2008), un 80% de ellos privados, pequeña y mediana empresa en su gran mayoría, según cálculos de la Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones Deportivas (FNEID). Dentro mandan el yoga, el Pilates, el ciclo indoor (clase colectiva con música sobre una bici estática). Baja el aeróbic, reconvertido en un cardio funk, en un latino; o sustituido por capoeira, batuka o zumba (baile aeróbico con ritmos indios, árabes, africanos y latinos). "Se innova con fusiones de estilos y coreografías más divertidas, que enganchen", describe Madina.

"En los noventa, las chicas hacían aeróbic; los chicos, pesas, y se acabó; hoy, cualquier instalación, hasta la más pequeña, ofrece muchas más cosas, nutrición, entrenamiento personal, incluso sauna, peluquería y hasta spa y masajes", tercia Elena, directora de proyectos de la FNEID. Algo parecido ocurre con las máquinas. Las clásicas, la bici estática o la cinta de correr, tienen su mercado, pero triunfan las que "combinan varios grupos musculares": la bicicleta elíptica (que ejercita piernas y brazos), la maquinaria de Pilates o la plataforma vibratoria, que ha de usarse con el asesoramiento de un monitor, para evitar lesiones, según advierte la patronal de las instalaciones deportivas.

Una de cada tres personas que se enfundan un chándal sigue siendo mujer. Muchas de ellas, para ir a Pilates. Ellos prefieren el pádel, que, por cierto, ha subido como la espuma: en 1993 no había licencias federativas de esta modalidad; en 2003 superaban las 10.000, y en 2010 eran más de 30.000, según el Consejo Superior de Deportes. "El objetivo es el mismo, liberarse de las tensiones, el estrés y la presión, solo que por caminos distintos: con ejercicios de control en un caso; con una descarga de adrenalina, más agresiva, en el otro", reflexiona Kaufmann.

Aun así, y salvando reductos masculinos como el peso libre o nichos de mercado como los gimnasios femeninos, con ejercicios para después del parto o para reforzar glúteos, la oferta se vuelve cada vez más unisex. "Hay más convergencia", lo expresa Ricardo Altimira, consejero de la consultora especializada Healthness Ibérica. Varían, eso sí, los horarios: las trabajadoras con cargas familiares llenan las salas durante su tiempo para el almuerzo, mientras que los hombres las frecuentan más durante la tarde-noche, a la salida de la oficina. "El perfil de cliente es mucho más heterogéneo ahora", remacha Borrás, que avanza qué franjas de población tienen todas las papeletas para convertirse en usuarios destacados: los niños -"¡Hay que hacer algo con sus índices de obesidad!", enfatiza-, los colectivos de discapacitados y los mayores. Un 30% de quienes tienen más de 55 años practican algún tipo de deporte, lo que supone 18 puntos más que en 2000.

Una demanda creciente de atención personalizada. Un monitor que siga de cerca la progresión y resuelva dudas. Más preocupación por la salud que por la estética y fabricantes de maquinaria deportiva al quite, como Technogym, que ha hecho suyo el concepto de bienestar psicofísico hasta el punto de subtitularse The Wellness Company. Centros integrales a los que la palabra gimnasio se les queda pequeña, donde dar una clase de ciclo indoor, jugar al pádel, desayunar sano o someterse a un tratamiento de belleza... "Las cosas han cambiado muchísimo en España", concluye Kaufmann. "El deporte ha aumentado su reconocimiento social", agrega, repartiendo méritos entre la tecnología, que ha globalizado los éxitos -"Puedes ver en directo cómo gana tu equipo"-, y los triunfos deportivos patrios. "Ayer, en la facultad, un alumno contaba que sentía que perdía el tiempo jugando al fútbol cuando tenía que preparar un examen. Le cambié el paradigma: no es tiempo perdido, sino invertido. El ejercicio hace sentirse mejor y permite concentrarse luego más en los estudios".

Pedales en red. Ejercicio 2.0

Calculadoras de calorías quemadas, medidores de velocidad o del ritmo cardiaco, diarios donde volcar los entrenamientos y marcarse objetivos, música para hacer running. Proliferan las aplicaciones para teléfonos inteligentes relacionadas con la salud y el deporte. "Internet puede aportar muchísimo a la actividad física, de hecho ya está siendo un éxito en otros países", afirma Pedro Tabernero, director de Bkool.com, una red social para hacer deporte. En concreto, ciclismo. Con el ordenador delante y un hardware especial instalado en la bicicleta que permite a quien lo tiene pedalear una ruta concreta y, si quiere, en pelotón (virtual), conectado en red con más usuarios. Desde casa. Los registrados oscilan entre 20 y 60 años y suelen ser aficionados que graban su ruta del domingo para reproducirla luego en la bici estática.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de octubre de 2011

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