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Reportaje:

Una ciudad de esqueletos

Uno de cada tres nuevos edificios de viviendas queda a medio construir en Barcelona - "Digerir esto va a costar mucho", afirma el Colegio de Aparejadores

La falta de ventas o de financiación ha provocado que un tercio de los nuevos edificios de pisos de Barcelona se hayan quedado a medio construir, parados. Las promotoras pidieron en su día la licencia, pero esta ha caducado y van pidiendo prórrogas. En los últimos tres años, las solicitudes de prórroga representaron entre el 27% y el 33% del total de las licencias, según datos del Ayuntamiento. En algunos casos la promotora no llegó ni a comenzar la obra y el solar está vacío, otras veces levantaron estructura y cubierta, otras avanzaron hasta fachada y balcones...

Hay casos que acumulan varias prórrogas: son edificios que llevan muchos años parados. El año pasado, las prórrogas solicitadas fueron 147; en 2009, 172, y en 2008, 150. Pese a lo llamativo de las cifras, los expertos consultados aseguran que, fuera de los registros oficiales, el número de edificios parados es mucho mayor, porque muchos promotores no se molestan en seguir los trámites burocráticos: paran y punto. También dicen que el frenazo de Barcelona no es nada comparado con el del resto de Cataluña.

"Podemos estar contentos. Otras ciudades están peor", dice el Ayuntamiento

El gerente de Urbanismo del área de Hábitat Urbano del Ayuntamiento de Barcelona, Albert Civit, no elude la crisis inmobiliaria y reconoce que la de los edificios parados es "una realidad indiscutible". Hasta el punto de que el Consistorio ha llegado a plantearse conceder una moratoria a las prórrogas -de momento, no ha pasado de la idea- y quiere censar los solares vacíos. Civit subraya, sin embargo, que no todo son malas noticias y que "las licencias por rehabilitación se mantienen estables". "Los datos de edificios parados son muy llamativos, pero podemos estar contentos, porque el contexto es muy negro y estamos mejor que otras ciudades", concluye.

"¿El 33%? No, son muchos más. Y en el resto de Cataluña es mucho peor, el parón llega al 50%. Digerir todo esto costará mucho", asegura el vocal de la junta de gobierno del Colegio de Aparejadores, Jordi Gosálvez. Como los constructores, cuyo gremio no ha querido hablar para este reportaje, los aparejadores están en la lista de los damnificados por la crisis de la construcción.

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Por si fuera poco el descenso de proyectos para visar, ha resultado que buena parte de los que comenzaron no han terminado. "Los promotores detienen una obra porque están colapsados financieramente, porque no tienen ventas o porque quiebran y casi desaparecen sin preocuparse por licencias o prórrogas", afirma Gosálvez.

Lo confirma el presidente de la Asociación de Promotores (APCE), Enric Reyna, y añade: "Es un problema de financiación: no hay crédito ni para nosotros ni para las familias compradoras". Como Gosálvez, Reyna dice que "lo de Barcelona es poco comparado con la segunda corona metropolitana". El propio presidente de los promotores ha tenido una obra de 90 pisos, en la calle de Viladomat, parada durante ocho meses y acaba de reanudarla. "Parar es dramático, las licencias vencen, hay que pedir prórrogas, pagar vigilancia para que nadie entre ni robe material, que los técnicos controlen que la parte ya construida no se estropee...".

El coste de parar una obra depende mucho de la fase de ejecución en que está: no es lo mismo parar si solo se ha levantado estructura y cubierta que si se ha hecho fachada o solo forjados, explica Gosálvez: "Hay cuestiones básicas, como cerrar las aperturas de la primera planta para que no entren gatos, proteger bien la obra para que no entren niños o indigentes... los huecos son muy peligrosos". "Lo ideal sería que cada mes pasara alguien para revisarlo todo", indica.

El aparejador añade que no tomar precauciones puede dar lugar a sorpresas: ha habido bancos que después de quedarse con obras porque el promotor no podía continuar, se han topado con la desaparición de electrodomésticos o sanitarios en viviendas supuestamente terminadas.

La seguridad es otro capítulo: "Hay que tener el seguro de responsabilidad civil al día, porque los problemas pueden ser enormes". Ante un parón, dice Gosálvez, los profesionales deberían cubrirse con un informe del estado de la obra y otro con recomendaciones para que conste qué mantenimiento y medidas es necesario tomar, y sobre todo comunicar al Ayuntamiento la renuncia al encargo profesional.

Fuentes del sector añaden otra problemática que tendrán los edificios parados el día que las obras se reanuden: el CTE, el Código Técnico de la Edificación. Si son anteriores a su entrada en vigor, en 2009, o llevan más de seis meses parados, será un problema, y gordo, que el proyecto original no se ajuste a la nueva normativa. Está por ver qué pasaría.

Un proyecto demasiado grande

La promotora Espais tiene un edificio parado desde hace más de cuatro años en uno de los epicentros del urbanismo barcelonés de la última década: la esquina entre la calle de Taulat, la Rambla de Prim y la Diagonal, en el Fórum. La primera licencia del edificio, concedida en julio de 2005, fue residencial, y luego la promotora solicitó el cambio a oficinas, en mayo de 2006, recuerdan fuentes del sector. La Generalitat estuvo a punto de comprar el edificio hace un par de años, pero se echó atrás cuando estaba a punto de firmar. Espais no ha respondido a las preguntas de este diario y el Ayuntamiento no precisa desde cuándo lleva parada la obra.

Con todo, la promotora lo ofrece en su página de Internet, con imágenes virtuales de cómo sería si el edificio estuviera terminado: 23 plantas, 25.000 metros cuadrados, 227 plazas de aparcamiento y 30 almacenes archivos, "completamente equipado para atender las exigencias actuales". "La zona, de gran dinamismo, ha sido elegida últimamente por las principales organizaciones, instituciones y empresas para establecerse en ella".

Es un caso de salida complicada, apuntan las fuentes citadas, porque es demasiado grande para los inversores: buscan edificios de 10.000 o 15.000 metros cuadrados, pero no de más de 20.000.

Balcones y ventanas sin terminar

La promotora Verge de Montserrat 25, SL, solicitó en 2003 una licencia para levantar un edificio de siete viviendas, 20 plazas de aparcamiento, oficinas y un local en el número 25 de la avenida de la Mare de Déu de Montserrat. En 2005 se concedió una prórroga, en marzo de 2006 se denegó una segunda prórroga y en septiembre de ese año se solicitó una nueva licencia para terminar la obra. Finalmente, en junio de 2006 caducó la tramitación del expediente por no resolver las deficiencias indicadas, explican los servicios técnicos de Horta-Guinardó.

El edificio está parado desde hace años, con la estructura y la fachada levantadas, pero sin ventanas ni balcones. Según el Boletín Oficial del Registro Mercantil (Borme), la empresa promotora se declaró en quiebra en 2009 y ha habido varios cambios de administrador. Los boletines oficiales dan cuenta también de varias notificaciones de ejecución y embargo, la última de la Agencia Estatal Tributaria, publicada en el BOE del 21 de julio de 2009.

Justo enfrente, hay un solar vacío y vallado de la promotora SR Promotors. Su consejero delegado, Josep Maria Sentís, explica que la deriva del mercado les ha llevado a no iniciar el proyecto y que, a la espera de que se reactive la demanda, ni han pedido licencia.

Un clásico para los grafiteros

Está en un chaflán del Eixample, en la esquina entre las calles de València y Nàpols, a dos pasos de la Sagrada Familia. Este edificio lleva también muchos años parado. Se quedó en la estructura y desde entonces es un caramelo para los grafiteros, que se cuelan para pintar en sus paredes. Una vez hasta se celebró una brevísima pero sonada fiesta rave en una de sus diáfanas plantas.

La primera licencia de este edificio, de mayo de 2007, era para cinco pisos en cinco plantas y un local comercial en los bajos. En estos momentos se está tramitando una prórroga, informan los servicios técnicos del Ayuntamiento.

La empresa Gestiones Sandoher tiene varias incidencias publicadas en los boletines oficiales; la última, una notificación de ejecución en la Agencia Tributaria, publicada en el BOE del 21 de septiembre de 2010.

Como en los anteriores casos, cuando el Ayuntamiento detecta una obra paralizada, explican fuentes municipales, comprueba que se mantengan las condiciones de seguridad para que nadie pueda hacerse daño y se evitan ocupaciones de la vía pública.

En caso de que no cumplan, se abre un expediente, se pide que se tomen medidas y, si no se hace así, se imponen multas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de octubre de 2011

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