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Los peligros de 'rehacer' la obra literaria de Borges

Kodama obliga a retirar el 'remake' de Fernández Mallo

En 1960 Jorge Luis Borges firmó en Buenos Aires el prólogo a un híbrido de prosa y verso titulado El hacedor. Agustín Fernández Mallo, que nació siete años después, firmó en 2004, en Mallorca, el prólogo de un libro que lleva por título El hacedor (de Borges), 'Remake'. Lo publicó en febrero pasado el sello Alfaguara (del grupo PRISA, editor de EL PAÍS). Tanto el prólogo como el epílogo del escritor español reproducen los del argentino con modificaciones: donde uno habla de Lugones, Milton y la Eneida el otro lo hace de Borges, Benet y Joy Division.

Para Fernández Mallo el homenaje es evidente. Para María Kodama, viuda del autor bonaerense, no lo es en absoluto, de ahí que el verano pasado sus abogados se pusieran en contacto con la editorial, que decidió retirar la obra de las librerías. Pese a la supuesta confidencialidad del acuerdo, la noticia ha trascendido ahora que Kodama se encuentra en Madrid, donde ayer presentó la edición "artesanal" (100 ejemplares) de Mi amigo Don Quijote (Del Centro Editores), una conferencia pronunciada por Borges en 1968 en la Universidad de Texas y descubierta por el profesor peruano Julio Ortega.

"Él usó las mismas técnicas de reescritura que yo", afirma el escritor

Fernández Mallo distingue entre la polémica legal y la estética. Respecto a la primera, dice sentir "muchísimo" el enfado de María Kodama" y afirma que no pensó que debiera pedir permiso para homenajear a uno de sus maestros. ¿La razón? "Borges fue el primero en usar las mismas técnicas de apropiación y reescritura que yo". El autor de la trilogía Nocilla, que reconoce haber avisado a Nutrexpa para usar esa marca en el título, aclara que "el 98%" de El hacedor (de Borges), 'Remake' es "material original" dado que el conjunto nació a partir de lo que le sugería la lectura de El hacedor borgiano: "De ahí que repita los títulos de las prosas y los poemas pero el contenido no sea ni remotamente el de Borges".

Según el escritor gallego afincado en Mallorca, lo que se está criticando es "una técnica literaria que consiste en recoger un legado y transformarlo". La crítica y los lectores, dice, "lo entendieron perfectamente. Me sorprende que alguien que reconoce no haber leído el libro pida su retirada".

Para María Kodama, sin embargo, la cosa va más allá del homenaje. "Imagine que si se retiró [el libro] es porque es algo muy grave", afirmó ayer en un hotel de Madrid antes de zanjar la cuestión: "No quiero hablar. Pasé 25 años muy duros [los transcurridos desde la muerte de Borges], difamada, con mi vida inventada...".

Según el profesor Julio Ortega, entretanto, se trata de una polémica "triste" porque "nunca Borges ha estado tan presente en la nueva literatura española", un "malentendido" que, dice, podría haberse evitado haciendo explícito -"tal vez con una comillas"- que la obra es una glosa y no una copia. Aunque encuentra "apasionante" fijar los límites entre una y otra tratándose del creador de Pierre Menard, autor del 'Quijote', el cuento que narra la reescritura literal de la novela cervantina.

Editorial Alfaguara

La respuesta de los editores

En todo el proceso de edición de El hacedor (de Borges), 'Remake', de Agustín Fernández Mallo, jamás sospechamos que el libro pudiera ser leído de una manera negativa contra la persona o la obra de Jorge Luis Borges.

Valga enfatizar que en este caso se discuten dos problemas distintos. Por un lado está el alegato jurídico, ante el cual nos mostramos respetuosos y dispuestos a ofrecer pruebas incontrovertibles de buena voluntad. Atendiendo los reclamos de María Kodama, hemos decidido retirar voluntariamente el libro del comercio.

Por otro lado está la discusión estética, en la cual nuestro punto de vista es diferente. Una de las muchas innovaciones que Borges trajo a la literatura fue la de usar procedimientos paródicos sobre sus propias influencias, sobre los autores que admiraba y se sentía influido. Si Borges no hubiera existido, Agustín Fernández Mallo jamás hubiera podido escribir un libro como su Remake.

Justamente por ello, pensamos que el suyo es un gran homenaje a la persona que inventó para la literatura española este tipo de procedimientos de apropiación y juego. Borges ideó una forma de hacer literatura de la que Fernández Mallo es un heredero fiel y agudo. Como sus editores, lamentamos que este libro no se hubiera entendido en esa clave.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de octubre de 2011

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