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Madrid suspende en esfuerzo para reducir la contaminación

Un estudio europeo echa en falta zonas de bajas emisiones o peajes urbanos

Madrid no ha hecho suficientes esfuerzos para reducir la contaminación. Es la conclusión de un estudio de la European Environmental Bureau (EEB), que agrupa a 140 organizaciones ecologistas, y que ha recopilado las medidas puestas en marcha en 17 ciudades europeas para mejorar la calidad del aire. Madrid aparece en el puesto número 13 y se la considera suspendida.

El estudio valora nueve criterios, entre ellos, la promoción del transporte público, de la bicicleta, la existencia de zonas de bajas emisiones y el éxito en la reducción de las emisiones. Para cada uno hay una calificación. Madrid solo consigue la nota más alta en el apartado de promoción del transporte público, mientras que las ciudades mejor valoradas -Berlín, Copenhague y Estocolmo, en este orden- reciben la máxima puntuación en varias categorías. El ranking de ciudades continúa con Viena, Zúrich, Lyon, Glasgow, Graz y París. Después aparecen las suspendidas: de mejor a peor, Bruselas, Londres, Madrid, Stuttgart, Düsseldorf, Milán y Roma.

El informe de los ecologistas elogia el transporte público de la ciudad

El estudio no aprueba a Madrid (obtiene una nota del 58%, cuando se considera suspenso por debajo del 60%, según el sistema americano que utiliza la EEB) porque no ha puesto en marcha medidas efectivas para poner coto a la contaminación. Por ejemplo, no tiene zonas de bajas emisiones, una de las medidas estrella de la Estrategia de Calidad del Aire de la ciudad, pero que nunca se ha aplicado pese a aprobarse en 2006. Tampoco cuenta con peajes de acceso al centro ni prohíbe entrar en la ciudad a los coches más contaminantes, como sí hacen otras capitales. De hecho, Madrid ni siquiera contestó a esta parte del cuestionario remitido por la EEB, que investigó por su cuenta y constató que, por ahora, la ciudad no tiene previsto aplicar estas medidas.

El estudio elogia el transporte público de Madrid y destaca que está "en continua expansión", con una red de trenes de cercanías y autobuses que "se ha incrementado en casi un tercio entre 2000 y 2008". Otra de las cosas que destaca es el precio: "Comparadas con la mayoría de las capitales europeas, las tarifas son muy baratas: un euro". Cuando se realizó el informe, la Comunidad de Madrid aún no había incrementado un 50% el precio del billete sencillo, que ahora cuesta 1,5 euros.

El trabajo valora también la promoción del coche eléctrico e híbrido (con incentivos fiscales y tarifas de aparcamiento más baratas), un plan para que la flota municipal tenga cada vez más vehículos que usen combustibles limpios y el servicio de estacionamiento regulado, del que asegura que es una estrategia de aparcamiento "interesante". Sin embargo, destaca que el porcentaje de uso de la bicicleta es "muy pequeño" (0,6%) pese a haberse doblado desde 2008.

La peor nota corresponde a la reducción de emisiones. Pese a que los datos sobre partículas PM10 han mejorado entre 2005 y 2009, el estudio recuerda que el Ayuntamiento alteró las series temporales al cambiar de ubicación o eliminar estaciones de medición. Les alertó de ello Ecologistas en Acción, que es miembro de EEB. Una portavoz de la Concejalía de Medio Ambiente recordó ayer que la ciudad está por debajo de límite legal en partículas y aseguró que está ultimando un plan de calidad del aire.

La clasificación

1. Berlín (84%)

2. Copenhague (82%)

3. Estocolmo (82%)

4. Viena (80%)

5. Zúrich (80%)

6. Ámsterdam (71%)

7. Lyon (67%)

8. Glasgow (64%)

9. Graz (64%)

10. París (62%)

11. Bruselas (58%)

12. Londres (58%)

13. Madrid (58%)

14. Stuttgart (58%)

15. Düsseldorf (51%)

16. Milán (44%)

17. Roma (38%)

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de septiembre de 2011

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