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El régimen ataca con barcos de guerra el puerto de Latakia

La nueva ofensiva causa 21 muertos en un barrio de la ciudad

La Armada siria se une a la represión del Ejército contra los opositores del presidente Bachar el Asad. Al menos dos buques participaron ayer por primera vez en una ofensiva contra Latakia, el principal puerto mediterráneo del país, en el norte. La ofensiva, en coordinación con al menos 20 tanques, causó 21 muertos entre los manifestantes. El opositor Comité de Coordinación Local aseguró que entre las víctimas se encuentra una niña de dos años y medio.

La televisión estatal, sin embargo, negó que se hubiera llevado a cabo el ataque en esta localidad de 554.000 habitantes. No obstante, los opositores denuncian que el asalto causó además decenas de heridos, muchos de ellos graves.

En los últimos seis meses, la ciudad costera de Latakia ha sido escenario de numerosas protestas antigubernamentales. El de ayer fue uno de los ataques más sangrientos desde el comienzo de las revueltas, protagonizadas por decenas de miles de personas -una media de 20.000, según los mismos opositores- que cada día salen a la calle para pedir la dimisión del presidente. Un lugareño aseguró a la agencia Reuters que las tropas utilizaron armas automáticas de gran calibre para asaltar el barrio de Al Raml, al sur de la ciudad, sede de un campo de refugiados palestinos.

"Cualquier persona que se atreva a asomar la cabeza por la ventana se expone al peligro de recibir un balazo", añadió. "Quieren acabar de una vez con las protestas".

Latakia, de mayoría suní, es una ciudad clave para la economía de la familia El Asad, que pertenece a la minoría alauí. Un tío del presidente, Jamil, controla las actividades del puerto de la ciudad.

Los opositores denuncian el riesgo de violencia sectaria entre los suníes, que ocupan el centro de la ciudad, y los alauíes de las zonas periféricas. Los Asad están acusados de fomentar este enfrentamiento. Desde el comienzo del Ramadán, el 1 de agosto, las tropas del régimen han llevado a cabo violentas acciones para reprimir las protestas en los principales focos de resistencia contra el régimen, en el poder desde hace 41 años.

La sangrienta represión de las revueltas se mantiene a pesar del incremento de la presión internacional sobre Siria. El último balance facilitado por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos sostiene que desde el pasado marzo son al menos 1.800 los civiles que han perdido la vida en las protestas.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el rey Abdulá de Arabia Saudí volvieron a exigir el sábado a El Asad que ponga fin a la violencia.

Obama contactó también con el primer ministro británico, David Cameron, para estudiar medidas conjuntas para detener la matanza. Según un comunicado difundido por la Casa Blanca, los dos mandatarios destacaron que el pueblo sirio tiene derecho a una "transición democrática". Además, Washington pedirá a China y a la UE que apliquen sanciones a la industria petrolera siria, un sector clave para financiar el régimen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de agosto de 2011