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Los laicos desafían el veto estatal a su marcha por la visita del Papa

El Gobierno usará "todos los medios" a su alcance para frenar la protesta

"Tenemos derecho a discrepar y a que se nos proteja". La manifestación laica prevista para el 17 de agosto en Madrid, víspera de la visita del Papa, sigue en la agenda y con el mismo itinerario que ha prohibido la Delegación del Gobierno por razones de orden público. Más de 70 asociaciones del centenar de grupos convocantes se reunieron ayer, rechazaron la ruta alternativa planteada por el Ejecutivo y decidieron desafiar el veto. El recorrido solicitado y denegado por el Gobierno arranca en el centro de Madrid (Tirso de Molina-Puerta del Sol) y coincide con la presencia de más de millón y medio de peregrinos y turistas con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. La Delegación de Gobierno advierte de que no se quedará impasible."Haremos que se cumpla la legalidad con todos los medios que estén a nuestro alcance", advirtieron fuentes del Ejecutivo.

"No queremos provocar ni somos violentos", afirman los convocantes

Los convocantes de la manifestación (más de un centenar de organizaciones entre partidos políticos, sindicatos e iglesias de base) tenían un plazo de 48 horas para recurrir ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) el veto de los tres itinerarios propuestos y la alternativa planteada por el Ejecutivo en un emplazamiento que les resta visibilidad (el barrio de Lavapiés). Pero renunciaron a acudir a la vía judicial. El plazo expiró ayer. La propuesta oficial ya es por tanto firme, aunque el Gobierno asegura que está dispuesto a seguir negociando vías alternativas.

Los convocantes se reunirán mañana jueves para estudiar la situación, pero no han previsto contactar con la Delegación antes. "Ellos han roto el compromiso que adquirieron con la celebración de marcha, es la delegada quien tiene que llamar", justifica Luis Vega, de AMAL (Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores), una de las convocantes.

La marcha laica ha reabierto toda una polémica. La consejera de Presidencia y Justicia de la Comunidad de Madrid, Regina Plañiol, continuó ayer la senda iniciada por la presidenta Esperanza Aguirre, que reclamó hace semanas la prohibición de la protesta. Plañiol pidió a la delegada del Gobierno en Madrid, María Dolores Carrión, que "elija otras fechas" para la marcha, prevista un día antes de la llegada de Benedicto XVI a Madrid y lamentó que los convocantes hayan elegido la semana de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) para su protesta. Plañiol reclamó también a la Delegación que garantice el orden público para que "un evento tan importante para la región" transcurra "de forma pacífica". "Ni queremos provocar ni somos violentos, ese argumento es una tomadura de pelo", responde el presidente de AMAL, Luis Vega. La resolución gubernamental que denegó los recorridos indicaba que "la presencia de grupos antagónicos supone una tensión o un reto para la seguridad ciudadana" y "hace inviable" un dispositivo policial y de emergencias adecuado.

Vega asegura que estudiaron con detenimiento el programa de actos de la JMJ para elegir una jornada y un recorrido que no coincidiera con ningún evento concreto de la visita papal. Vega rechaza el recorrido alternativo por Lavapiés, que considera una zona "insegura" con calles estrechas y llenas de coches. "No es el mejor escenario para una manifestación en la que esperamos que acudan familias enteras con niños".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de agosto de 2011