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Los talibanes matan a 30 soldados de élite de EE UU al abatir su helicóptero

Las fuerzas norteamericanas sufren la jornada más negra en 10 años de guerra

La de ayer fue la peor jornada para el Ejército norteamericano desde que comenzó la invasión de Afganistán hace una década. En un ataque con una granada propulsada por un lanzacohetes, los insurgentes islamistas derribaron en la provincia de Wardak, al oeste de Kabul, un helicóptero Chinook con soldados de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF), dependiente de la OTAN, que participaban en una batida contra un refugio de los talibanes. Fallecieron 37 soldados, 30 de ellos miembros de las fuerzas especiales norteamericanas y siete afganos, y un traductor civil, según confirmó la OTAN.

El ataque se produjo en el marco del inicio de la retirada norteamericana de Afganistán. En junio, el presidente Barack Obama anunció que este año se replegarán 10.000 soldados. Otros 23.000 regresarán a Estados Unidos antes del próximo verano. Pero aún quedarán en Afganistán unos 70.000 militares tras ese primer repliegue. En 2014, el Gobierno afgano será el único responsable de la seguridad de su país. El Pentágono había aconsejado al presidente un ritmo de salida más pausado.

22 de las víctimas eran de los SEALS, el cuerpo que acabó con Bin Laden

El ataque de Wardak tuvo lugar en la madrugada del viernes al sábado. Un segundo helicóptero se vio obligado a efectuar un aterrizaje de emergencia en la provincia de Khost, sin víctimas, según portavoces de la ISAF. Según el Gobierno de Kabul, los soldados fallecidos pertenecían a fuerzas de operaciones especiales encargadas de misiones de contrainsurgencia no convencionales y de alto riesgo. Un portavoz del Pentágono afirmó ayer que entre ellos había 22 miembros del cuerpo SEALS de la Marina, el mismo que participó en la operación que acabó con la vida de Osama bin Laden en mayo en Pakistán. El diario The New York Times informaba en su edición digital de que entre ellos hay algunos que habían tomado parte en la citada operación.

Los talibanes se atribuyeron la autoría del ataque en un mensaje enviado a la agencia Associated Press y aseguraron que habían abatido el helicóptero cuando participaba en una operación de asalto a una casa donde se reunían mandos insurgentes. La OTAN confirmó ayer que el helicóptero se hallaba en "zona de actividad enemiga". Según la cadena de televisión CNN, se trataba de una misión de rescate de militares aliados en poder de los insurgentes.

La misión internacional en Afganistán comenzó en 2001, tras los atentados terroristas contra Nueva York y Washington. Tras la muerte del líder de Al Qaeda, Obama anunció el principio del repliegue. En la actualidad hay unos 96.000 soldados norteamericanos sobre el terreno, según la Casa Blanca.

Desde Camp David, el presidente Obama emitió ayer un comunicado, lamentando la pérdida de los soldados: "Sus muertes son un recordatorio de los extraordinarios sacrificios que asumen los hombres y las mujeres de nuestro Ejército y sus familias, incluidos aquellos que prestan servicio en Afganistán... En estos momentos difíciles, todos los norteamericanos nos unimos para apoyar a los hombres y mujeres de uniforme, que prestan servicio para que podamos vivir de forma libre y segura".

Antes del ataque de ayer, la jornada más sangrienta para las tropas aliadas fue la del 28 de junio de 2005, cuando los talibanes abatieron un helicóptero en la provincia de Kunar, en la frontera con Pakistán. Murieron 16 soldados del equipo SEALS de la Marina y del cuerpo de misiones especiales del Ejército de Tierra. Hasta la fecha, los ataques a helicópteros en Afganistán se han cobrado la vida de más de 90 soldados aliados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de agosto de 2011