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El segundo plan de rescate a Grecia suspende el examen de los mercados

La prima de riesgo española e italiana se disparan hasta el nivel del pasado miércoles - Moody's rebaja la deuda griega tres escalones, al borde del impago

Una vez más, ha ocurrido. Europa saca la artillería pesada y declara que hará todo lo posible para salvaguardar la estabilidad de la zona euro. Entonces, parece que la calma vuelve. Los mismos inversores que han puesto en jaque a los países más débiles de la unión monetaria se retiran en vísperas de que la UE apoye con varias decenas de miles de millones al país que en ese momento está en problemas. Pero al poco tiempo los buitres vuelven a merodear sobre la víctima. Y prometen que no se irán hasta que hayan probado su sangre.

El segundo plan de rescate a Grecia aprobado el jueves pasado logró apaciguar las tensiones en el mercado de deuda soberana. En esa ocasión, las amenazas ya se dirigían directamente contra dos de los grandes países de la UE: España e Italia. Los líderes europeos pusieron sobre la mesa 109.000 millones como muestra de apoyo a Grecia; y la prima de riesgo, que había tocado máximos a principios de semana, se fue reduciendo. Esta tendencia se quebró el viernes. Y ayer diluvió de nuevo.

La agencia admite que el plan de ayuda frena el efecto contagio

Para Zapatero, ha quedado claro que Europa no va a dejar caer a Atenas

La posibilidad de que EE UU se declare en quiebra agrava la situación

Tras caer el jueves a 265 puntos, el riesgo de España ya alcanza los 326

El riesgo asociado a España, que el viernes cayó a 265 puntos básicos, ya está en 326. Esto quiere decir que mientras Alemania encuentra compradores de sus bonos a 10 años con una remuneración de 2,7%, España tiene que pagar por lo mismo casi un 6%. Es decir, 3,26 puntos porcentuales más (326 puntos básicos más). Eso es exactamente la prima de riesgo.

La tendencia en Italia es la misma, aunque en niveles ligeramente más bajos: su riesgo se quedó ayer en 290 puntos. Pese a que todos los países en dificultades sufrieron ayer, italianos y españoles fueron los más damnificados por la nueva oleada de ataques especulativos. En los dos casos el repunte del día llegó a los 32 puntos. Y los dos casos preocupan por igual, porque Europa no puede permitirse ver caer a socios tan grandes. "La entrada de Italia en el club de los países atacados ha cambiado las reglas de juego. Lo acordado el pasado jueves supone un importante avance y habría resuelto las cosas hace un año. Pero si un país tan grande está en peligro, la única solución para atajar los ataques especulativos es poner en marcha reformas estructurales. Eurobonos, un ministro de Finanzas europeo, unificar la política fiscal... Es decir, una unión económica para sustentar la unión monetaria", señala Luis Garicano, de la London School of Economics.

Las Bolsas cayeron también con fuerza. Las peor paradas, como ya es habitual, fueron las entidades financieras, que tendrán que pagar parte de la factura del rescate. Entre las plazas europeas, Madrid, que cedió un 1,92%, estuvo entre las peores. La intervención de la Caja Mediterráneo (CAM), anunciada por el Banco de España el pasado viernes, tampoco ayuda. Santander, BBVA y Sabadell perdieron más del 3%. Popular y Bankinter, más del 4%.

Y como ha pasado en tantas otras ocasiones en esta interminable crisis por entregas, las agencias de calificación han vuelto a desempeñar un papel fundamental. La más pequeña de las tres grandes golpeó primero: Fitch avisó el viernes -tan solo unas horas más tarde de que los jefes de Estado y de Gobierno parieran el complejo plan de ayuda a Atenas- de que considera que la participación del sector privado supone una suspensión de pagos "restringida". Y que actuará en consecuencia rebajando el rating de la deuda helena hasta el nivel de impago o default en cuanto se apruebe el canje de la deuda que ahora poseen los inversores privados por nuevos títulos.

Moody's fue ayer más lejos. No solo rebajó tres escalones la calificación de la deuda -de Caa1 a Ca- hasta dejarla a un paso de ser considerada como impago. La agencia también insinúa que dará este paso, ya que, según aseguró, "la probabilidad de que el canje de deuda suponga un intercambio forzoso y perjudicial, es decir, un impago, es prácticamente del 100%". El anuncio de Moody's se unió a la posibilidad, cada vez más real, de que el Gobierno de EE UU tenga que declararse en bancarrota ante la falta de un acuerdo en el Congreso para elevar el techo de deuda a una semana de que venza el plazo.

"El mercado no está leyendo de forma adecuada el acuerdo logrado por los líderes europeos. Se fija más en algunos detalles aún pendientes de fijar que en lo más importante: que el fondo de rescate del euro es ahora más potente. Quedan importantes temas por tratar, pero el acuerdo va por el buen camino", señala José Luis Martínez, responsable de estrategia de Citi. "Las rebajas de rating deberían ser algo temporal. Cuando se cierre el canje de deuda griega ya emitida por los nuevos títulos, las agencias deberían mejorar la calificación", añade.

Lo paradójico de la actitud de Moody's es que al mismo tiempo que degrada a Grecia por considerar que su segundo plan de rescate supone un impago encubierto, alaba el programa de ayudas elaborado por los líderes de la zona euro, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo. "El plan aumenta la probabilidad de que Grecia sea capaz de estabilizarse y llegar a un punto en el que pueda reducir su carga de deuda. Además, el programa también beneficia a toda la zona euro, ya que contiene el riesgo de contagio derivado de una suspensión de pagos desordenada de la deuda griega", asegura Moody's en un comentario publicado ayer. Pero para terminar de rizar el rizo, la agencia advierte que la implicación del sector privado sienta un precedente negativo. En resumen, el plan es neutral para el riesgo de Irlanda y Portugal (que se beneficiarán de menores intereses), pero negativo, a ojos de Moody's, para la calificación de España e Italia, que estuvieron ayer en la diana de los inversores.

Además, la agencia avisa de que Atenas aún tiene por delante retos para asegurar su solvencia a medio plazo. Menciona problemas que arrastra el país, como una deuda que superará durante muchos años el 100% del producto interior bruto y riesgos muy importantes a la hora de poner en marcha las reformas económicas y fiscales a las que está obligado.

Pero lo que más preocupa a la agencia de calificación -y a lo que más espacio dedica en su nota- es a los efectos de que las entidades financieras tengan que poner 50.000 millones de euros para contribuir a salvar a Grecia. "La combinación del programa de apoyo anunciado por la UE y las propuestas de canje de deuda aceptadas por las principales instituciones financieras implican que los acreedores privados van a sufrir pérdidas sustanciales en su cartera de deuda soberana. La revisión de la calificación de Grecia refleja la incertidumbre actual sobre el valor que los inversores recibirán en el canje de los títulos. La magnitud de las pérdidas se determinará por la diferencia entre el valor nominal de la deuda canjeada y el valor de mercado de la deuda recibida. El Instituto Internacional de Finanzas [IIF, la asociación que reúne a unas 400 grandes entidades financieras] ha indicado que es muy probable que las pérdidas de los inversores superen el 20%", señala Moody's.

El mismo día en el que hablaban las agencias y los mercados, el presidente del Gobierno español disparaba en dirección contraria. José Luis Rodríguez Zapatero insistió en que ha quedado claro que la eurozona "no va a dejar caer a Grecia" y subrayó que la participación del sector privado en el segundo plan de rescate es "excepcional y única". "Es solo para Grecia, porque su volumen de deuda es extraordinariamente importante", señaló desde Londres junto al primer ministro británico, David Cameron.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de julio de 2011