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Los 'ertzainas' peinan canas

Un tercio de la policía vasca ronda los 50 años y se acerca a la jubilación

La Ertzaintza se hace mayor. Pese a que su historia es todavía reciente como fuerza de seguridad, la plantilla dista cada vez más de la juventud que la caracterizó en su primera época. Así se refleja en la pirámide de edad de la policía vasca, cuya cresta se aproxima sin remedio a la edad de jubilación. Casi un tercio de la plantilla se sitúa en el entorno de los cincuenta años, a apenas una década de poner fin a su etapa profesional. Un escenario que obligará a incrementar el número de plazas a convocar en las futuras promociones para garantizar el relevo generacional y la efectividad operativa del cuerpo.

La pirámide de edad no es más que un mero reflejo del proceso de constitución de la Ertzaintza, que fue más repentino que escalonado. Vinculada al Estatuto de Autonomía de Gernika, la policía vasca nació en 1982 y necesitó con urgencia de una considerable masa de agentes para hacer frente a sus cometidos iniciales. Como consecuencia, las promociones pioneras fueron las más ambiciosas. En cada una de las dos primeras salieron a la calle más de 600 efectivos, cuatro veces más que en la vigesimotercera actual, cuya formación en la Academia de Arkaute finalizará en el mes de septiembre.

La pirámide de edad responde al modo en el que se creó el cuerpo

La mayor parte de la plantilla nació en la década de los 60, lo que se traduce en una elevada media de edad que cobra incluso mayor protagonismo tras el acuerdo sobre la jubilación anticipada de los agentes a los 60 años. Un escenario al que se aproximan cientos de agentes y que se podría complicar incluso si la negociación entre la consejería de Interior y los sindicatos se cierra con acuerdo en lo referente a la segunda actividad por edad a partir de los 56, ya que el departamento podría tener dificultades para encontrar acomodo a los ertzainas interesados. Las centrales estiman, sin embargo, que existen 1.500 puestos de este tipo.

La jubilación anticipada y el posible desarrollo de la segunda actividad por edad han acercado en el tiempo un problema que sindicatos como Erne comenzaron a plantear ya a comienzos de los 90 y que en la pasada década se empezaron incluso a debatir en busca de soluciones. Interior tiene elaborada ya su propia previsión de jubilaciones anticipadas para los próximos años, cuya horquilla se mueve entre las 41 calculadas para el presente ejercicio y las 323 de 2030, con un pico de 481 retiradas voluntarias en 2024. La solución pasa por equilibrar las numerosas bajas contempladas con nuevas promociones y por hacerlo de forma escalonada, para evitar que el problema actual se reproduzca en el futuro.

La otra gran consecuencia del envejecimiento de la plantilla es la merma de su capacidad de respuesta ante algunos delitos. En especial, los relacionados con las nuevas tecnologías. La media de edad de algunas veteranas comisarías como las vizcaínas de Durango, Getxo, Basauri o Galdakao se sitúa por encima de los 50 años, según fuentes sindicales, lo que ha tratado de contrarrestar Interior a través de la formación continua de la plantilla para actualizar sus conocimientos. El impulso de la carrera horizontal, contemplado asimismo en la negociación laboral que aspiran a cerrar en breve Interior y los representantes de la plantilla, será decisivo también para poder premiar, entre otros aspectos, la condición física de los agentes.

Por edades

Más de la mitad de la plantilla de la Ertzaintza, el 53% de los agentes, se ubica a día de hoy en la franja de 41 a 50 años de edad. Entre 51 y 60 tiene casi una cuarta parte del cuerpo (23%), mientras que el 18% de los efectivos suman de 31 a 40. Los menores de 30 años, por su parte, apenas representan el 2%, mientras que el resto son mayores de 60 que no se han jubilado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de julio de 2011

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