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S&P pone en peligro el rescate griego

La agencia amenaza con declarar el "impago selectivo" de Grecia si Europa sigue adelante con su plan de involucrar al sistema financiero en el rescate

Ni Venezuela ni Líbano: Grecia es el país del mundo con más probabilidades de quebrar. Y los planes europeos de involucrar al sector financiero en la factura del rescate no harán sino empeorar las cosas en lo relativo a la nota de solvencia de Atenas, según amenazó ayer una de las grandes agencias de calificación, Standard & Poor's (S&P). La compañía estadounidense vertió ayer más gasolina en el incendio fiscal griego y sobre las aspiraciones europeas de poner fin a la crisis, al amenazar con rebajar aún más la nota de solvencia de Grecia (hasta el nivel de suspensión de pagos) si Europa sigue adelante con sus planes.

Francia, Alemania y el lobby financiero global -el Instituto Internacional de Finanzas- han alcanzado compromisos en los últimos días para que bancos y aseguradoras contribuyan a mejorar la situación de la deuda griega, y eso ha aliviado la situación en Atenas, pero también en el resto de la periferia europea. Apenas se conocen aún detalles de esos planes, y únicamente en el acuerdo de París con sus bancos se han perfilado los trazos gruesos de la fórmula elegida, que se basa en que la banca reinvierta en deuda griega a largo plazo cuando los bonos venzan. S&P advirtió ayer de que esa fórmula provocaría una rebaja automática en la nota de Grecia hasta el grado de "impago selectivo". Eso reduce sus posibilidades de seguir adelante.

La Comisión Europea intenta restar relevancia al aviso de la agencia

Almunia descarta que algún país europeo vaya a abandonar el euro

La Comisión Europea intentó restar relevancia a ese mensaje. "No hay comentarios", señaló Amadeu Altafaj, portavoz de Asuntos Económicos. "La Comisión trabaja en la participación del sector privado con el objetivo de lograr una reducción sustancial de las necesidades de refinanciación de Grecia para evitar un impago selectivo". Pero ese impago selectivo es precisamente el escenario con el que amenaza S&P.

La agencia norteamericana ya rebajó hace tres semanas la nota de Grecia hasta el escalón inmediatamente anterior al impago. Bajar un peldaño más podría activar un peligroso efecto dominó: el BCE podría verse obligado a no aceptar más deuda griega, lo que provocaría la quiebra del sistema financiero de Grecia; además, el impago selectivo abriría la puerta a nuevos problemas en el mercado de seguros de impago -los denominados CDS-, con el consiguiente contagio en el sector financiero europeo y mundial.

La crisis griega se ha convertido en un jeroglífico tanto en el plano estrictamente financiero (Grecia tiene liquidez para este verano, pero necesita un nuevo plan de rescate del que solo se conocen las líneas generales), como en el institucional, con un liderazgo difuso. El vicepresidente de la Comisión, Joaquín Almunia, descartó que algún país vaya a salir del euro. "No va a haber nadie que haciendo los números vea que es una alternativa posible", aseguró en la Menéndez Pelayo, en un curso organizado por el Santander, informa Alicia González.

Puede que el euro no se rompa, pero la unidad europea se agrieta. Grecia aprobó in extremis un plan de austeridad que le da acceso a una ayuda de 12.000 millones, aunque ni siquiera eso está claro: Finlandia podría resistirse a dar luz verde al dinero, y Alemania, cuyo Parlamento aprobó su contribución el sábado, no consigue despejar las dudas sobre su grado de compromiso. El ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, aseguró que Berlín sigue preparándose para un impago de Grecia. El economista Hans Werner-Sinn, del influyente IFO, avisó de que las ayudas a Grecia supondrán, al final, recortes en las pensiones de los alemanes.

Los mayores palos siguen llegando desde el bando de las agencias: "Hay incertidumbre sobre la capacidad de Grecia para cumplir con lo que pide la UE y el FMI, incluso si los planes [para involucrar a la banca] se cumplen", cerraba su informe S&P. Y hace tiempo que los mercados descuentan ese escenario de quiebra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de julio de 2011