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Crítica:

Jason el sucio

"¡Anda, alégrame el día!", decía Harry el Sucio a un delincuente (negro, cómo no) en una mítica secuencia de Impacto súbito, incitándole a que utilizara su pistola contra un rehén para poder hacer uso él de la suya, evitar comisarías, interrogatorios y abogados, y así aplicar la justicia del ojo por ojo. Un concepto, el del policía violento que barre la mugre de las calles, para siempre instalado en el personaje de Clint Eastwood, que sin embargo casi queda a la altura de la santidad al lado del interpretado por Jason Statham en la británica Blitz, una puesta al día del rol, al que ni siquiera el carisma del reparto (Statham, mucho más que un héroe de acción para habitantes de multisalas; Paddy Considine y el Aidan Gillen de The Wire) redime de su zafiedad moral y de sus chistes de taberna.

BLITZ

Dirección: Elliott Lester.

Intérpretes: Jason Statham, Paddy Considine, Aidan Gillen, Zawe Ashton, David Morrissey.

Género: policiaco. Reino Unido, 2011.

Duración: 97 minutos.

Eso sí, la introducción de ciertos elementos sociopolíticos (la adicción a las drogas, la crítica de los tabloides británicos...) provoca que la película quede lejos de los habituales vehículos de patadón y fuegos artificiales al servicio de Statham, lo que en realidad puede ir en contra de su posible triunfo comercial, al quedar en tierra de nadie: poca acción (aunque tremebunda, casi cercana a las salvajadas de Irreversible) para los fanáticos de las explosiones y del Dolby Surround, y ausencia absoluta de trascendencia para los buscadores de policiacos británicos con brío, al estilo Get Carter.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de junio de 2011