Barreda avisa a Cospedal de que vigilará los servicios públicos

La presidenta electa de Castilla-La Mancha anuncia más tijeretazos

María Dolores de Cospedal aprovechó el día en que se convirtió en la primera mujer en ser presidenta de Castilla-La Mancha y en el primer miembro del PP en ocupar ese cargo, para anunciar nuevos recortes: una rebaja en la asignación a los grupos parlamentarios y una reducción a las subvenciones que los sindicatos y las agrupaciones empresariales perciben de la Junta.

Unas medidas de austeridad que la propia Cospedal reconoció que obedecían "a una cuestión de gestos más que de dinero" y que, en la misma línea que las supresiones de organismos públicos autonómicos de las que informó el lunes, apenas suponen un ahorro de 4,3 millones de euros (el 0,04% del Presupuesto).

Aparte de eso, y de señalar que su prioridad es terminar con la alta tasa de paro (21,7%) que golpea Castilla-La Mancha -algo que también reivindicó su antecesor en el cargo, José María Barreda-, apenas se habló de economía en el debate de investidura. Ambos líderes prefirieron enzarzarse en viejos temas que ya centraron la mayor parte de sus enfrentamientos en la anterior legislatura: la reforma de la ley electoral, el mantenimiento del sistema sanitario, el establecimiento del almacén de residuos nucleares y la guerra del agua.

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Barreda, en tono tranquilo pero firme, inauguró el debate reconociendo que su partido pasaba a la oposición "sin pucheros y con dignidad", pero advirtiendo de que en su nuevo cometido no iban a "arrugarse ni estarán abatidos". El dirigente socialista, en un discurso plagado de autocríticas por el descrédito que arrastra la clase política entre los ciudadanos, se ha ofrecido a hacer una oposición más colaboradora que la ejercida por el PP en la pasada legislatura.

El expresidente recordó que el PSOE representa una "minoría muy mayoritaria" y garantizó a Cospedal que no hará nada que "entorpezca o perjudique la estabilidad del Gobierno" y que colaborará para lograr que "las cosas funcionen". En esa línea, se ofreció a llegar a acuerdos "porque su experiencia" le ha enseñado que "siempre es mejor contar con el apoyo de la oposición". Una ayuda que la nueva presidenta aceptó subrayando que no era partidaria del "pacto por el pacto".

Tras reconocer que lo más doloroso mientras ha sido presidente fue "la impotencia de no poder solucionar el problema del desempleo", el nuevo líder de la oposición quiso constatar los avances conseguidos en su mandato. Barreda los enumeró, en contraposición a las propuestas "indeterminadas" que ayer presentó Cospedal como líneas maestras de su programa de Gobierno. Recordó que durante su mandato llegó el AVE a Castilla-La Mancha, frente a la decisión de Cospedal de posponer el desarrollo de nuevas infraestructuras hasta la mejora de la financiera. Precisó que en sus años al frente de la Junta ya se había instaurado la educación bilingüe, que el lunes la nueva presidenta presentó como el pilar de su apuesta en educación, y la retó a que mantuviera el 6% del PIB a inversiones en educación. Resaltó que Castilla-La Mancha es la comunidad que más ha desarrollado la Ley de Dependencia y anunció a la dirigente popular que el PSOE verificaría el esfuerzo en el mantenimiento de la calidad en los servicios públicos, algo a lo que ella se comprometió en su discurso de investidura.

Especialmente incisivo se mostró Barreda al exigir concreción a Cospedal en el tema del agua. Entre los aplausos de su bancada, el dirigente socialista le pidió que especificara qué tipo de plan hidrológico iba a defender. El tema del agua se convirtió en uno de los asuntos estrella del debate. Cospedal eludió concretar, pero acusó a Barreda de no haber solucionado el problema y de haberlo convertido en "asunto de confrontación". La nueva presidenta electa aseguró que su prioridad es garantizar el agua en Castilla-La Mancha, pero "respetando el principio de solidaridad interterritorial".

Barreda, que no logró que Cospedal detallara sus medidas para acabar con el paro, sí consiguió que reconociera en sede parlamentaria que no es partidaria de que el ATC esté en Yebra (Guadalajara) pero que no iba a declarar a la región "territorio antinuclear".

Cospedal fue más fría en su turno de réplica y reprochó a su antecesor el haberle dejado "la peor herencia que ha recibido ningún Gobierno".

La dirigente popular, que apenas miró a Barreda, afirmó que espera tener un estilo de gobernar muy distinto del que él ejerció cuando estaba en el poder. Cospedal, como el lunes, se escudó en que no podrá llevar a cabo sus promesas de rebajas fiscales y de desarrollo de las infraestructuras hasta conocer el estado real de las cuentas de Castilla-La Mancha, y justificó sus medidas de austeridad en la necesidad de ahorro y en su nuevo modelo de entender la política de descentralización del modelo autonómico, en el que no cabe "multiplicar todo por 17".

Tras un debate plagado de reproches, Barreda fue el primero en felicitar a su sucesora al frente de Castilla-La Mancha.

Barreda felicita a Cospedal tras el debate de investidura.
Barreda felicita a Cospedal tras el debate de investidura.I. HERRERO (EFE)

Sobre la firma

Eva Saiz

Redactora jefa en Andalucía. Ha desarrollado su carrera profesional en el diario como responsable de la edición impresa y de contenidos y producción digital. Formó parte de la corresponsalía en Washington y ha estado en las secciones de España y Deportes. Licenciada en Derecho por Universidad Pontificia Comillas ICAI- ICADE y Máster de EL PAÍS.

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