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El PSOE reconoce la "profundidad" de algunos mensajes del 15-M

La ejecutiva socialista considera asumibles una parte de sus reclamaciones

El clamor del llamamiento del Movimiento 15-M que el pasado domingo sacó a la calle a decenas de miles de personas indignadas en numerosas ciudades españolas se escuchó en la sesión de la ejecutiva federal del PSOE, que ayer presidió José Luis Rodríguez Zapatero. Varios dirigentes socialistas, como Eduardo Madina, Miquel Iceta, Leire Pajín, Sergio Gutiérrez y Hugo Morán, entre otros, coincidieron en compartir muchas de las reivindicaciones de los indignados, particularmente las relacionadas con la regeneración de las instituciones democráticas.

Los dirigentes socialistas resaltaron, sobre todo, las propuestas de los indignados referentes a la lucha contra la corrupción y a la mejora de la representación y funcionamiento de las instituciones democráticas y de los partidos.

Zapatero intervino para reconocer la "profundidad" del Movimiento 15-M y su receptividad hacia sus reivindicaciones, que pueden encajar en las reformas para encarar en siglo XXI. Pero también discrepó de quienes dentro del 15-M se oponen a un sistema democrático organizado por partidos al resaltar que "el sistema es perfeccionable, pero no hay alternativa al funcionamiento del sistema democrático al margen de los partidos".

Los intervinientes socialistas reseñaron, también, algunos "aspectos erróneos" de las reivindicaciones del 15-M, como los relacionadas con el Gobierno y la banca. Negaron que el Ejecutivo quite dinero de los trabajadores y se lo regale a la banca, como señalan algunos portavoces del Movimiento.

Tras reconocer que el origen de esta recesión económica está en el sistema financiero y que el Ejecutivo ha tenido que salir en ayuda de la banca, coincidieron en que esa ayuda no ha costado dinero al erario público porque los bancos han devuelto el dinero prestado al Estado, que ha obtenido 3.300 millones de euros de beneficios.

La opinión generalizada de los socialistas es que el movimiento de protesta del 15-M es, sobre todo, una consecuencia de la grave crisis económica que implica que mucha gente tenga dificultades para poder abordar su futuro. Y vinculó cómo ese malestar se ha traducido en apartidismo político, sobre todo entre los más jóvenes, que no vivieron la transición de la dictadura a la democracia.

Las intervenciones coincidieron, también, en felicitar a los organizadores de las manifestaciones del domingo por haber logrado aislar a los grupos partidarios de la violencia, con lo que han conseguido recuperar el "valor" del 15-M, puesto en entredicho tras los sucesos de la semana pasada delante del Parlamento de Cataluña.

A su vez, el ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, apostó ayer en Barcelona por que la izquierda canalice las reivindicaciones del 15-M. En un coloquio en el Fórum Social Pere Tarrés, organizado en colaboración con EL PAÍS, satirizó a la derecha al señalar que "es de tontos" su propuesta de bajar impuestos, informa Ivanna Vallespín.

Jáuregui propuso agudizar la lucha contra el fraude fiscal, así como potenciar la fiscalidad contra los movimientos financieros internacionales y proceder a reformas de redistribución del sistema fiscal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de junio de 2011