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Análisis:EL ACENTO

La bloguera siria era hombre

La alarma saltó hace unos días: el régimen sirio había detenido a una bloguera que informaba sobre la vida cotidiana en Damasco, en estos tiempos turbulentos en los que Bachar el Asad consigue conservar el poder sobre una montaña de cadáveres. Amina Arraf contaba los problemas que tiene una chica de 25 años, lesbiana, para mantener relaciones normales en la capital de un país que lleva décadas gobernado con mano férrea.

La noticia de su detención puso en marcha una campaña internacional para exigir su liberación que ha tenido un desenlace sorprendente: Amina es en realidad un hombre de 40 años, se llama Tom MacMaster, es especialista en Oriente Próximo, hace un doctorado en la Universidad de Edimburgo, está casado con una mujer que prepara su tesis sobre Siria y lleva barba.

Tuvo la idea de crear el blog para ayudar a los occidentales a interpretar lo que estaba pasando en el interior de un régimen monolítico árabe cuando la gente se echa a la calle para contribuir a la caída del tirano. Una de sus lectoras, canadiense, intimó con Amina, y Tom MacMaster no tuvo el menor reparo en mantener con ella un intenso cruce de correos que llegó a superar el millar. Un simple daño colateral.

Tampoco han celebrado su confesión los que de verdad arriesgan el pellejo en las distintas primaveras árabes. Las nuevas tecnologías han desempeñado un papel de primer orden para movilizar a los descontentos, lo mismo en Túnez que en Egipto, Libia, Yemen, Siria o Bahréin. Cuantos acuden a Twitter o Facebook, y están implicados en las revueltas, confían en que las llamadas y consignas que ponen en marcha por esas redes sean verdad. Un blog, escrito "en directo", debería compartir ese afán.

A MacMaster, sin embargo, todo eso le trajo sin cuidado. Con la ligereza propia de un occidental bien alimentado, y que tampoco parece haber ido muy lejos a la hora de saber cómo se la están jugando quienes combaten la dictadura de los Asad, se puso a desempeñar el papel de joven lesbiana, revolucionaria y aguerrida periodista.

Consiguió engañar a los medios más solventes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de junio de 2011