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Salzburgo y la Filarmónica de Berlín rompen un idilio de 45 años

La cita era uno de los momentos cumbre de la vida musical mundial - En 2013 se hará efectiva una separación que apunta a razones económicas

Cuesta trabajo creerlo y mucho más asimilarlo, pero los hechos son los hechos. La Filarmónica de Berlín y el Festival de Pascua de Salzburgo han decidido poner el punto final a una relación cuyos orígenes se remontan a 1967. Los motivos de esta ruptura no quedan claros del todo. A grandes rasgos se dice que la Filarmónica había solicitado una ampliación del programa por razones de rentabilidad económica y artística, a lo que el festival había respondido que no era posible hacer frente a ello después "de una reflexión realista sobre las posibilidades financieras". Peter Al-ward, director artístico del Festival de Pascua, lamentaba en un comunicado que se haya llegado al punto final de una "maravillosa colaboración" y anunciaba un nuevo comienzo cultural y económico del festival a partir de 2013. La ópera Carmen, de Bizet, el año próximo, sería así la última del camino de rosas iniciado por Herbert von Karajan, cuando era director titular de la Filarmónica de Berlín.

Mortier afirma que está garantizada la presencia de la orquesta en Madrid

El nuevo destino apunta ya a Baden-Baden, según la viuda de Karajan

La idea había sido brillante. Ante la hegemonía de la Filarmónica de Viena en los Festivales de Verano de Salzburgo, Karajan proponía un lugar al sol de la Filarmónica de Berlín en el terreno lírico en torno a la Semana Santa. Era la ópera anual de la Filarmónica de Berlín, una orquesta centrada mayoritariamente en su actividad concertística. En el formato actual del festival se ofrecían dos ciclos de una ópera y tres conciertos sinfónicos, todos ellos con la Filarmónica. A ello habría que añadir el ciclo Contrapunto, más centrado en la música de nuestro tiempo, una iniciativa de Claudio Abbado cuando estaba al frente de la orquesta, que Simon Rattle ha mantenido con entusiasmo. La cita era uno de los momentos cumbre de la vida musical mundial por la calidad de la orquesta y sus invitados. Hay quien ha afirmado que era la convocatoria musical más elitista y refinada del año. Los precios de las localidades estaban, desde luego, en consonancia. La orquesta preparaba año a año esta incursión en la lírica con especial motivación y siempre hacía un rodaje en Berlín con unas representaciones semiescenificadas.

En los últimos años se había notado una tendencia a la expansión. De hecho, El anillo del Nibelungo de Wagner se realizó en colaboración con el Festival de Aix-en-Provence durante cuatro años. La orquesta ofrecía asimismo en la ciudad provenzal sus tradicionales miniciclos de conciertos sinfónicos, alguno de ellos tan entrañable como la Quinta de Mahler, en una explanada delante de la montaña de Saint Victoire, tan pintada por Cézanne, que convocó a millares de personas en un día en el que la selección francesa jugaba las semifinales del Mundial de fútbol.

En este contexto de nuevas relaciones se sitúa el reciente acuerdo entre el Festival de Pascua, la Filarmónica de Berlín y el Teatro Real para la visita a Madrid durante 2013, 2014 y 2015 de los berlineses con las óperas antes representadas en Salzburgo. Según ha manifestado Simon Rattle, estas ampliaciones "rentabilizan no solamente las condiciones económicas sino también las artísticas". El director artístico del Real, Gerard Mortier, en conversación telefónica ayer por la tarde, afirmó que conocía la operación después de una visita a Berlín la semana pasada y que está garantizada la presencia de la Filarmónica berlinesa en Madrid en las óperas Parsifal, Carmen y Salomé, al margen de sus compromisos con Salzburgo. También manifestó que Madrid podía haber sido la ciudad que sustituyese a Salzburgo como anfitriona de los berlineses en Pascua, pero que no eran las actuales coordenadas económicas las más favorables para esta operación.

Respecto a cuál puede ser el nuevo destino en Pascua de la Filarmónica de Berlín los pronósticos apuntan a Baden-Baden, como ha señalado ayer mismo la viuda de Karajan, Eliette von Karajan. En cuanto a la pervivencia del Festival de Pascua de Salzburgo, sus responsables artísticos y ciudadanos no dudan en su continuidad aunque no adelantan el modelo de recambio.

En cualquier caso, el divorcio entre Salzburgo y Berlín supone, como coincide la mayoría de personas consultadas, una pérdida de valor artístico e histórico incalculable.

Asombro y decepción en Anif

La voz de Eliette von Karajan, viuda de Herbert von Karajan, no se hizo esperar y ayer mismo hizo público un comunicado, enviado desde su casa de Anif, la localidad cercana a Salzburgo donde vivió Karajan, donde está enterrado y que se ha convertido en un lugar de peregrinación para muchos amantes de la música.

En la nota, la viuda expresaba su dolor por la ruptura con Salzburgo y asumía que el futuro apunta ya a Baden-Baden: "Con gran asombro y decepción he sabido que la Filarmónica de Berlín celebrará a partir de 2013 los Festivales de Semana Santa en Baden-Baden", dice. "He acompañado al festival fundado por Herbert desde 1967, primero junto a él y después en solitario desde hace 22 años. Usaré toda la fuerza y energía que me queda para, colaborando con el equipo del Festival de Salzburgo, buscar una solución que permita seguir con el certamen al más alto nivel, para alegría de los salzburgueses y del fiel público asiduo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de mayo de 2011

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