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La muerte de Bin Laden | Alerta global

Europa celebra la desaparición de Bin Laden

La UE y la OTAN advierten que el pulso armado con Al Qaeda sigue en pie

La generalizada satisfacción -alegría expresa en algunos casos, como en el de Angela Merkel- de los líderes europeos por la desaparición física de Osama bin Laden vino teñida de cautela y de advertencias sobre la continuidad de su legado. Es unánime la consciencia de que hay que mantener la guardia alta ante el terrorismo islámico, al que la muerte del líder de Al Qaeda podría espolear a acciones de venganza, lo que llevó a algunos Gobiernos a poner en alerta a sus embajadas y a sus ciudadanos. Si la muerte de Bin Laden es un paso adelante, vienen a decir dirigentes políticos y especialistas en terrorismo, no supone que el peligro terrorista haya pasado.

Los responsables de las instituciones comunitarias consideran que la desaparición de Bin Laden "convierte al mundo en un lugar más seguro", según los presidentes del Consejo Europeo y de la Comisión, Herman Van Rompuy y José Manuel Durão Barroso, a quienes secunda en Bruselas el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen: "Esto es un significativo éxito para la seguridad de los aliados y todas las naciones que se han unido a nuestros esfuerzos para combatir el azote del terrorismo mundial para hacer del mundo un lugar más seguro para todos nosotros".

"Me alegro de que se le haya logrado matar", declara la alemana Merkel

Merkel, Nicolas Sarkozy, David Cameron o Silvio Berlusconi abundaron en la idea del gran triunfo coyuntural sin obviar que el pulso armado sigue sin estar resuelto. "El azote del terrorismo ha sufrido una derrota histórica, pero esto no es el fin de Al Qaeda", declaró el presidente francés. "La lucha contra estos criminales debe seguir sin descanso y unir a todos los países que son víctimas de estos crímenes". Francia, en alerta antiterrorista desde los mortíferos ataques de Londres de 2005, redobló su vigilancia tras las críticas de Bin Laden del año pasado a lo que consideraba vejaciones de la política francesa a los musulmanes. Más allá de la advertencia de seguir vigilantes, París no ha anunciado ahora medidas especiales de seguridad.

En Londres, en cambio, el Gobierno avisó a sus embajadas y a sus ciudadanos, especialmente los que están en el extranjero, de que estén alerta ante la posibilidad de represalias de Al Qaeda. La prudencia pasa por "ser cautelosos en todos los lugares públicos y evitar manifestaciones, grandes muchedumbres y acontecimientos públicos", según el Foreign Office.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dio la noticia al primer ministro británico, David Cameron, dos horas antes de su declaración televisada, y todavía de madrugada Cameron celebró la nueva con una declaración desde la residencia campestre de Chequers. "Es un gran éxito al que todo el país va a dar la bienvenida", señaló. "Por supuesto, no significa el final de la amenaza terrorista y tenemos que estar especialmente vigilantes en las próximas semanas. Pero es un enorme paso adelante".

El secretario del Consejo Musulmán Británico, Faruq Murad, aseguró que muy pocos, "y menos aún los musulmanes", van a lamentar la muerte de Bin Laden. "Muchos musulmanes van a reflexionar sobre lo que ha pasado en los últimos 10 años, en los que nuestra fe y nuestra comunidad ha sido vista bajo el prisma del terrorismo", declaró.

Quien no ocultó su satisfacción por las circunstancias de la muerte del inspirador de Al Qaeda fue Merkel: "Me alegro de que se haya conseguido matar a Bin Laden". Respondía así, sin pelos en la lengua, a quienes en conferencia de prensa objetaban en Berlín al asesinato de Estado.

En Bruselas también hubo quienes cuestionaron que Van Rompuy o Barroso no solo no lamentaran los términos de lo ocurrido, sino que hablaran del "gran logro en nuestros esfuerzos para acabar con el terrorismo en el mundo". Una eurodiputada anunció que deberán dar explicaciones de sus palabras ante el Parlamento Europeo.

Los analistas aseguraron en los últimos años que Bin Laden no tenía un control directo de Al Qaeda, cuya estructura se ha atomizado y diversificado por áreas geográficas. La experiencia demuestra que los descabezamientos de los grupos terroristas duran lo que el número dos pasa a ocupar el puesto dejado por el número uno. "El terrorista internacional más buscado del mundo ya no existe", constata Ronald Noble, secretario general de Interpol. "Pero la muerte de Bin Laden no representa el final de los grupos vinculados a Al Qaeda ni los inspirados por Al Qaeda, que han estado y seguirán estando implicados en ataques terroristas en todo el mundo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de mayo de 2011