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Reportaje:DE CALLE

Epicentro guitarrero

Colegueo en el Vinilo, teatro improvisado en el Teatreneu, conciertos en el Heliogàbal y un videoclub de culto, el Deuvedes

Una tarde-noche con Love of Lesbian en Gràcia, donde se cuece la movida musical de Barcelona. No todos son vecinos, pero les tira su sabor a barrio. Y quedan para ir al cine en versión original o comprar una Fender

Los cinco miembros de Love of Lesbian llegan con una puntualidad inusitada para una banda de rock a la plaza de Rius i Taulet. "Puntualidad británica, algo queda de nuestros inicios cantando en inglés", bromean. Santi Balmes (voz), Julián Saldarriaga (guitarra), Jordi Roig (guitarra y teclados), Joan Ramón Planell (bajo) y Oriol Bonet (batería) llevan juntos desde 1998. Pico pala, mucho curro y cero pretenciosidad les han encumbrado como una de las formaciones más potentes de la escena indie española. Acaban de terminar una gira de dos años con 1999, su álbum más aplaudido. En total, 150 conciertos y una parroquia de fans devotos y más que numerosos (74.516 según su Facebook).

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01 Videoclub de autor

Entran en el videoclub Deuvedes (Martínez de la Rosa, 71) como Pedro por su casa. "Uno de sus dueños es Dani Vega, el guitarra de Mishima. Si te fijas, la música que suena es diferente, nada de radiofórmula". Además de los consabidos taquillazos de Hollywood, Deuvedes ofrece un catálogo de cine de autor digno de una filmoteca. Los músicos flipan en el sector de series, "¡tienen todas las temporadas de The Wire y Angels in America!". Aquí las baldas se organizan por autores, con rarezas del cine independiente. "Lo mejor", explica Julián, "es que junto a títulos de Claude Berri, Fassbinder, Lars Von Trier o John Cassavetes tienen también un extenso catálogo de pelis de serie B".

02 'Boutique' musical

El Tube Sound es un templo para guitarreros por el que pasan muchos de los mejores músicos nacionales. De Amaral a Refree o El Guincho. La prueba: fotos y discos autografiados. Los cinco zascandilean por la tienda; toquetean guitarras, bajos y, sobre todo, pedales de efectos hechos a mano en Estados Unidos. "Todo es de alta gama, de fabricación artesanal. Y tienen taller propio. Si eres colega, hasta se acercan a la sala de conciertos para reparar lo que sea in situ".

03 En versión original

Al pasar ante los cines Verdi (Verdi, 32) recrean el paseo de los Beatles en Abbey Road. "Todos somos supercinéfilos, pero nos gusta un cine más minoritario y siempre en versión original". Posan haciendo el ganso y acaban paralizando la calle. "Te pasas por aquí una tarde cualquiera entre semana y te topas con otros colegas de bandas mientras compras las entradas".

04 Café y monólogos

Los músicos trasnochan, desayunan cuando otros comen y toman el café casi a la hora en que otros empiezan a preparar la cena. Son las siete de la tarde y toca un café en el Teatreneu (Terol, 26). Como la atmósfera de este café-teatro es intelectual, parece que se relajan. Echan un vistazo a la biblioteca de sírvase usted mismo (siempre que se devuelva o se deje otro libro a cambio) y comentan que "en una noche puedes ver varias funciones diferentes, desde teatro convencional hasta el Impro show, donde tú les das unas frases a los actores y ellos se inventan una obra sobre la marcha". Por si hay hambre, sugieren biblos (libritos de lomo rebozado rellenos de sobrasada) y panzzas (pizzas sobre pan).

05 Pasta casera

Alessandra, la mamma del restaurante italiano Sasha (Martínez de la Rosa, 71), les recibe con un caluroso abrazo. Ofrece vino, pero algunos piden cerveza. "Una Moretti, que también es italiana", comenta Joanra. Son clientes habituales. "Hacen una pasta fresca casera rellena de higo y gorgonzola que está de muerte. Lo mismo con la ensalada de mozzarella de búfala ahumada". Esas son algunas de las sugerencias de la carta, que cambia cada poco, según Alessandra se va inventando platos. "No es nada caro y el local tiene apenas 20 mesas. Por eso siempre está petado". Entre los clientes habituales, Guardiola y David Trueba.

06 El microclub de moda

El Heliogàbal (Ramón y Cajal, 80) es el club donde todos los que son quieren tocar. Y pillar sitio es difícil porque apenas caben cien personas. "Por eso, si estás dentro es que eres del mundillo, porque los conciertos casi no se publicitan. Van boca a boca o, como pasó con Amaral, lo cuentan en su Facebook y corre como la pólvora". La recompensa: directos íntimos para un público reducido que son casi un life in the living (en vivo en tu salón). Y muy baratos, "desde uno hasta ocho euros".

07 Luces rojas

Las noches acaban, sí o sí, en el Vinilo (Matilde, 2). Hoy no es una excepción. Un pequeño bar con luces rojas, mesas de madera y paredes decoradas con fotos de Björk o Jim Morrison. Y muchos carteles de conciertos de grupos locales. "Aquí lo normal es toparte con gente de otras bandas de Barcelona como Sidonie o Inspira, que es la banda de Lanuza. Muchos somos colegas". Piden una cerveza y disfrutan de la banda sonora, donde lo mismo suenan The Beatles que Jayhawks o sonido de Seattle.

08 Comer por poco

Gràcia es un territorio bohemio, intelectual y multiétnico donde, si el tiempo lo permite, gusta el terraceo. Un clásico es el Sol Soler (plaza del Sol, 21; 932 17 44 40) y sus míticas alitas de pollo. Después, más cañas y tapas en el Sol de Nit (plaza del Sol, 9-11; 932 37 39 37). Callejeando se encuentran numerosos restaurantes árabes (libaneses, egipcios...), pero ninguno como el palestino Askadinya (Verdi, 28), con pan casero y tradicionales platos mediterráneos como el maklouba (pastel de arroz, zanahorias, berenjena y almendras) o el musajan (pollo con cebolla, sumak y piñones sobre una base de pita). Más cool, el recién inaugurado Meatpacking Bistro (travesía de Gràcia, 50-52; 932 00 89 08). Hamburguesas orgánicas y enormes bandejas de nachos con cheddar, chiles y aceitunas laminadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de abril de 2011