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Ben Ali ordenó disparar contra la revuelta tunecina

En su último discurso, antes de abandonar el poder, el presidente de Túnez, Zine el Abidine Ben Ali, aseguró haber ordenado el cese de los disparos contra el pueblo tunecino porque no quería que se derramara la sangre de sus ciudadanos. Al día siguiente, 14 de enero, huyó del país.

Cinco días antes, "el expresidente ordenó, sin embargo, abrir fuego sobre los manifestantes en el barrio de Ezzouhour, en Kasserine", uno de los epicentros de la revolución tunecina.

En esa provincia del centro del país murieron 36 personas, de un total de 106 víctimas mortales en Túnez de la represión policial. A ellas hay que añadir 672 heridos.

Esta denuncia contra Ben Ali fue formulada en Túnez por Taoufik Bouderbala, presidente de la comisión nacional de investigación sobre los abusos cometidos durante la revolución, que se desplazó a investigar en el centro del país, según informó ayer la agencia de prensa tunecina TAP.

"La intención [de Ben Ali] era clara, doblegar a la región, poner de rodillas a sus habitantes mediante asesinatos colectivos premeditados", según Bouderbala. Para lograrlo recurrieron a tiradores de élite de una unidad policial especial, en la que figuraba una mujer, y que dispararon a matar.

Prueba de ello es que, según Bouderbala, la mayoría de "los impactos de bala fueron constatados en la cabeza y en el corazón". Algunos "tenían hasta dos disparos en la cabeza o en el pecho", señaló.

Identificar a policías

Identificar con precisión a estos agentes es una tarea difícil porque muchos de ellos utilizaban un alias. Aun así cuatro han sido detenidos y otros 11 están en busca y captura, pero es posibe que hayan huido al extranjero.

"Todos los que han disparado serán juzgados", anunció Bouderbala. También lo serán los que dieron la orden, empezando por Ben Ali, su ministro del Interior y el entonces director de la policía.

El expresidente llegó incluso a "ordenar que se bombardease la barriada de Ezzouhour, un foco de resistencia en la región", según Bouderbala, "pero sus órdenes no fueron ejecutadas".

La comisión ha constatado las "agresiones sexuales" a las que fueron sometidos cuatro jóvenes detenidos. Tiene "la convicción de que hubo mujeres violadas", pero "por pudor han sofocado su dolor. (...) Solo una mujer de Kasserine habló: expuso su caso en Túnez".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de abril de 2011