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Los socialistas afrontan un nuevo liderazgo

El amigo que lo sabía era Bono

El líder del PSOE tenía decidido no acudir a un tercer mandato desde el primer día que pisó La Moncloa y se lo contó en 2007 al presidente del Congreso

José Luis Rodríguez Zapatero tenía decidido desde antes de llegar a La Moncloa que solo gobernaría dos mandatos y que no se presentaría a un tercero como candidato. Y se reafirmó en ello el primer día que llegó al palacio presidencial. También tenía decidido que agotaría la legislatura como presidente y que anunciaría su decisión con un año de antelación. Pero el primer político que conoció su decisión, contra todo pronóstico, fue el presidente del Congreso, José Bono, en diciembre de 2007.

Zapatero se lo comunicó cuando se reunió con él en La Moncloa en diciembre de 2007 para convencerle de que quería que regresara a la política para contar con él como presidente del Congreso en el caso de que ganara las elecciones de marzo de 2008. En aquel momento, Bono estaba alejado de la política activa, tras abandonar la cartera de Defensa en abril de 2006, supuestamente por sus desavencias ante las reformas estatutarias, y después de haber rechazado la candidatura a la alcaldía de Madrid.

Bono no pudo reprimirse y lo dijo en la presentación de un libro

Blanco, Rubalcaba, De la Vega y Cándido Méndez, los siguientes en saberlo

Bono no pudo reprimirse y pocos días después lo soltó en la presentación de un libro sobre Zapatero. "Es mi impresión. Es mi intuición", matizó tras apuntarlo. La Moncloa se disgustó y publicó una nota: "El presidente solo está pensando en los próximos cuatro años y siempre estará a disposición del partido". Más tajante fue el entonces secretario de Organización del PSOE, José Blanco, al negar que Zapatero tuviera "tomada una decisión sobre su futuro político, de la que no ha hablado".

Blanco no mintió. En aquel momento aún no había hablado con Zapatero sobre su decisión de no presentarse a un tercer mandato. Pero al poco de arrancar la segunda legislatura, también Zapatero se lo comunicó, como número dos del PSOE, pero no quiso aceptarlo. Lo mismo sucedió con el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Ambos pertenecen al círculo más inmediato del presidente y han intentado convencerle para que se replantease esa decisión hasta el final.

La ex vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, fue la cuarta en saberlo. Zapatero se lo reveló en octubre, en el encuentro que mantuvieron para acordar los términos de su relevo como número dos del Gobierno, al año y medio de su mandato, y de la crisis que el presidente iba a abrir en octubre pasado, en la que ascendió a Pérez Rubalcaba como vicepresidente primero.

Por ello, cuando Zapatero comunicó, en la copa de Navidad de La Moncloa, que su decisión la conocían su esposa, Sonsoles Espinosa, y un político socialista lo que quiso fue hacer una broma. Para ese momento ya conocían la decisión, al menos, cuatro políticos socialistas y en la última semana, el presidente del PSOE, Manuel Chaves, y el líder de UGT, Cándido Méndez. No se lo comunicó a Felipe González porque estaba de viaje

Zapatero, al haber decidido no presentarse a un tercer mandato hace años, ha tenido tiempo para preparar su anuncio. Pensó hace tiempo que un anuncio con un año de antelación era suficiente y necesario a la vez para que se cumpla el procedimiento sucesorio y el nuevo candidato a la presidencia del Gobierno prepare su equipo, su programa y recorra toda España.

La inesperada irrupción de la crisis en el escenario originó que los medios de comunicación especularan no sólo con el momento sino con su presentación a la reelección. Pero Zapatero, lejos de alterar su decisión, la afianzó, como aseguró ayer.

También tenía muy claro que, pese a su poder en el partido, no iba a practicar el dedazo -como José María Aznar hizo con Mariano Rajoy-, por convicción democrática y porque el PSOE muy bien tiene fijado reglamentariamente el proceso sucesorio. Y si en la apertura del proceso existe más de un candidato, su posición será de estricta neutralidad. "En caso de competición, decide el militante", dice estos días Zapatero.

La primera fecha en que Zapatero tenía previsto anunciar su renuncia al tercer mandato era el sábado, 26 de marzo, en que estaba convocado el Comité Federal del PSOE. Pero la celebración de una Cumbre europea decisiva lo impidió y acordó con Blanco retrasarlo al 2 de abril.

Blanco, al que a Zapatero costó convencer de que aceptara su decisión, ya tenía asumido que el 2 de abril el presidente lo anunciaría. Por eso decidieron suspender, hace más de un mes, el mitin de Vistalegre, previsto para el 3 de abril, porque iba a convertirse en la despedida de Zapatero, en vez del acto del PSOE de arranque de la campaña de las elecciones de mayo.

A lo largo de marzo, Blanco comunicó a los líderes territoriales del PSOE la decisión de Zapatero. Algunos de ellos fueron incapaces de mantener la discreción y se filtró, con tres semanas de antelación. Jugó entonces al despiste y trató de rebajar las expectativas porque quería que su decisión no fuera tan previsible, señalan fuentes cercanas al presidente. Otros dirigentes opinan que en esos momentos Zapatero llegó a tener algunas dudas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de abril de 2011