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Vidas robadas

"Empapelé Valladolid en busca de mi madre"

Durante décadas miles de bebés en España fueron sustraídos o separados irregularmente de sus padres. EL PAÍS sigue con la serie sobre este tráfico de niños y ofrece el relato de las víctimas y de quienes participaron en las tramas. | Consulta el especial: Vidas robadas. | Participa en Eskup. ¿Crees que eres un niño robado o conoces a algún caso? Envíanos un correo electrónico.

Magda Martínez Beneyto vino al mundo el 22 de diciembre de 1974 en la extinta clínica Nuestra Señora de Loreto, en la avenida de la Reina Victoria de Madrid. Allí la parió su madre tras haber pasado parte del embarazo en Tu Casa, un chalé de Carabanchel Bajo regentado por sor Pura Fernández y González. Esta religiosa es quien figura como "conocedora" de su nacimiento en la inscripción del Registro Civil.

Los padres adoptivos de Magda son de Novelda (Alicante). Tenían amistad con un pudiente industrial local y le pidieron ayuda para conseguir un niño. "Este les puso en contacto con sor Pura y ella fue quien les entregó a una niña, que soy yo", cuenta Magda. "Por lo que me han contado, la monja les dijo que yo era hija de una chica soltera de 15 años, de Valladolid, que se llamaba María Navarro. Pero me temo que todo sea falso", agrega.

"Me trajeron a Novelda sin ningún papel. Mis padres no tramitaron mi adopción plena hasta abril de 1976, es decir, casi un año y medio después de mi nacimiento. Yo sé, porque así me lo han contado, que mi padre estuvo pagando dinero por mí durante mucho tiempo. Lo hizo a plazos", prosigue Magda. "Lo más sospechoso es que en mi expediente de adopción no consta en ninguna parte que mi madre biológica renunciara a mí ni que otorgase su consentimiento para que fuese dada en adopción".

Dispuesta a encontrar sus orígenes, contrató en el año 2004 a un detective con el encargo de que rastrease en pos de una mujer que se llamase María Navarro. Era una pista débil... Pero, pese a ello, decidió gastar el dinero. El detective le dio una larga lista de mujeres con ese nombre y llegó incluso a Baleares tras la pista de una de ellas. Todo en vano.

Sin darse por rendida, Magda encargó en una imprenta grandes carteles buscando a María Navarro. "Los mandé pegar por todo Valladolid. Pero fue un fracaso". Nadie respondió a su llamada. Nadie se reconoció en la historia reflejada en los carteles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de marzo de 2011