Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Catástrofe en el Pacífico

El mayor fallo de Fukushima es Fukushima

El primer problema de la nuclear fue el más obvio: al estar en primera línea de mar no ha podido aguantar el tsunami

Los cientos de expertos nucleares que durante años han teorizado sobre la energía atómica minimizaron algo que era una obviedad: que en la costa japonesa, además de terremotos, puede haber tsunamis. Solo así se explica la construcción de seis reactores semienterrados por debajo del nivel del mar. Ese ha sido, según los ingenieros nucleares consultados, el gran fallo de Fukushima. Eso, sin entrar en la conveniencia o no de usar la energía nuclear.

"El gran error ha sido colocar seis centrales al borde del mar, a la cota cero. Al ser un bloque enorme encima empeoró el impacto del tsunami", opina Antoni Tahull,ingeniero industrial. Este explica que el reactor de Vandellòs II, en la costa de Tarragona, está a 21 metros sobre el nivel del mar.

El accidente ha sacado a la luz fallos de diseño y de comunicación

¿Cómo pudo colocarse allí una planta? Eduardo Gallego, profesor de ingeniería nuclear de la Universidad Politécnica de Madrid, ha declarado que "ha habido un exceso de confianza al valorar los riesgos. Posiblemente no han tenido en cuenta que los registros históricos era insuficientes".

Porque los ingenieros y físicos nucleares insisten en que la central soportó el terremoto de magnitud 9. Tras el seísmo, los reactores 1, 2 y 3 de Fukushima pararon como estaba previsto. Para ello, unas barras de control se introducen automáticamente en el núcleo. Con el terremoto, la planta se quedó sin suministro eléctrico, pero, hasta ahí todo correcto, funcionó la refrigeración de emergencia, unos generadores diésel.

Hasta que llegó el tsunami, qeu inutilizó los generadores diésel que se utilizan para refrigerar una central en caso de que se quede sin suministro eléctrico. Esos generadores han resultado ser vitales. Pese a ello, no estaban suficientemente protegidos. "Además del emplazamiento es obvio que el sistema de refrigeración es demasiado vulnerable", afirma Francisco Castejón, físico nuclear y miembro de Ecologistas en Acción. Luis Echávarri, director de la Agencia Nuclear de la OCDE, admitió esta semana que una de las lecciones de Fukushima debía ser la mejora de la protección de esos generadores.

Sin refrigeración en el núcleo, empezaron a acumular vapor radiactivo. Para aliviar la presión, la empresa comenzó los venteos, maniobras para sacar gas al exterior. La idea es que se trata de un mal menor, que es mejor expulsar gases radiactivos al exterior de forma controlada antes que dejar que aumente la presión en el núcleo de forma incontrolada, lo que puede llevar a una explosión mucho más trágica.

Sin embargo, la central de Fukushima ha revelado un problema en el sistema de venteos. Entre los gases que salen al exterior está el hidrógeno, que explota en contacto con el oxígeno del aire. Pero los gases no salían directamente al exterior de la central, sino que se quedaban entre el edificio del reactor y la contención, la carcasa que rodea la vasija del reactor. Así que ese hidrógeno explotó, como era previsible. Pero lo hizo dentro del edificio del reactor. Eso causó las tres explosiones que destrozaron las centrales y que dificultan ahora la puesta en marcha de los sistemas de refrigeración. En los reactores 5 y 6, Japón hizo agujeros en los edificios antes de que explotaran.

Además, encima del núcleo de este tipo de nucleares están las piscinas con combustible gastado, altamente radiactivo. Así que las explosiones dejaron las piscinas al aire libre -las fotografiaron desde el helicóptero militar con el que a la desesperada intentaban refrigerar la planta-. La situación de las piscinas encima del núcleo y fuera de la contención es otro de los puntos, como mínimo, discutibles.

Fukushima ha puesto también de manifiesto las debilidades del sistema internacional de comunicación. Ayer, el Consejo de Seguridad Nuclear español, que recibe la información del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), informó de que Fukushima tenía una enorme piscina de combustible gastado de los seis reactores "sobre la que no se había suministrado información hasta ahora". Japón ha dado información imprecisa y con retraso, lo que ha generado malestar en los países de la OIEA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de marzo de 2011