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Catástrofe en el Pacífico

La crisis nuclear de Japón se estabiliza

Tokio detecta dosis leves de radiación en alimentos y agua corriente - El Gobierno asegura que está enfriando las barras del reactor más peligroso

La crisis nuclear desatada por el terremoto de magnitud 9 en la escala Richter y el consiguiente tsunami que azotaron la costa nororiental de Japón el viernes de la semana pasada ha entrado en una nueva fase, marcada por algunos avances optimistas. Los camiones de bomberos continuaron ayer arrojando agua sobre el reactor número 3 de la central nuclear de Fukushima I y lograron enfriar las barras de combustible. Es la unidad más peligrosa de las seis que tiene la central porque utiliza plutonio altamente tóxico. "La situación se está estabilizando en cierto modo", dijo Yukio Edano, portavoz del Gobierno.

Además, fue conectado un cable de suministro eléctrico desde la red exterior hasta las bombas de refrigeración. La previsión es que hoy esté ligado a los reactores 1, 2, 3 y 4. El arranque del sistema de enfriamiento, que quedó inutilizado tras el tsunami, sería un gran avance para estabilizar la central. Para enfriar los reactores 5 y 6, han sido utilizados hasta ahora generadores diésel.

Más de 450.000 personas siguen viviendo en escuelas y refugios

Mientras tanto, la preocupación nuclear ha llegado a la cadena alimentaria. El Gobierno aseguró ayer que ha detectado radiación en alimentos frescos y agua corriente, aunque advirtió que los niveles no suponen ningún riesgo para la salud. En la prefectura de Fukushima ha sido encontrada leche contaminada. En la vecina prefectura de Ibaraki han sido identificadas espinacas con radiación que supera los límites fijados por el Gobierno.

También han sido detectados niveles anormales de yodo radiactivo en el agua corriente de Tokio y otras prefecturas cerca de la planta de Fukushima, y de cesio con radiación en Tochigi y Gunma. Las autoridades afirmaron que en los niveles de ambos elementos están muy por debajo del límite oficial. Estados Unidos anunció que inspeccionará los alimentos importados procedentes de Japón. Los más habituales son pescado, marisco y frutas y verduras procesadas.

La leche contaminada fue encontrada a más de 30 kilómetros de la central, más allá de la zona de exclusión decretada por las autoridades, que es de 20 kilómetros. El Gobierno hizo un llamamiento a la calma y advirtió que incluso si una persona bebiera esta leche durante un año, el efecto sería similar al de hacerse un escáner en el hospital.

Los niveles de yodo radiactivo en el agua corriente superaron brevemente el límite el jueves en Fukushima, aunque el viernes bajaron a la mitad del valor de referencia y ayer cayeron aún más. La Agencia Internacional de la Energía dijo que las autoridades japonesas recomendaron el miércoles pasado a la gente que vive cerca de la planta que tome yodo estable, como medida de protección contra el riesgo de un cáncer de tiroides en caso de resultar expuesto a radiación. Los reactores de Fukushima comenzaron a liberar radiactividad después de que el tsunami dañara los sistemas de refrigeración.

Mientras los técnicos luchan en Fukushima por evitar una catástrofe, más de 450.000 personas que se quedaron sin hogar debido al terremoto y el tsunami continúan viviendo en escuelas y otros refugios en difíciles condiciones. Según el último balance, el desastre natural provocó 18.295 muertos y desaparecidos. Por ahora hay 7.348 fallecidos confirmados.

La posibilidad de que empeore la crisis atómica y se produzca una nube tóxica ha llevado a residentes extranjeros en Tokio a dejar la capital e irse al sur del país o salir de Japón, por lo que se han agotado los billetes de avión a algunos destinos.

Ante esta situación, el Gobierno español puso a disposición de sus nacionales en Japón un avión Boeing 747, que tiene previsto salir de Tokio hoy a las 9 de la noche (ocho horas menos en la España peninsular) para "facilitar el regreso" a España de quienes estén interesados.

Hasta ayer sábado, habían confirmado su intención de viajar alrededor de 150 personas, según la Embajada, que, si bien inicialmente dijo que los pasajeros debían pagar el billete, luego rectificó y anunció que será gratis. El vuelo está abierto también a los familiares en primer grado (cónyuge e hijos) de los españoles y a otros ciudadanos de la Unión Europea.

Portavoces de la Embajada insistieron en que "no se trata de una evacuación sino de facilitar el regreso" a quienes quieren volver a España y no han podido hacerlo. En Japón hay unos 1.800 españoles inscritos en el consulado. Si se suman los que no están registrados y los que se encuentran de paso, la cifra de españoles asciende a unos 2.500, según la misma fuente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de marzo de 2011