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Guerra civil en Libia

Una 'coalición de voluntarios' toma la delantera a la OTAN

La UE y la Alianza no acuerdan quién ni cuándo aplicar el mandato de la ONU

La Unión Europea y la OTAN valoraron ayer la resolución del Consejo de Seguridad a favor de la imposición de una zona de exclusión aérea sobre Libia, pero estuvieron lejos de alcanzar la unanimidad sobre quién, cuándo y cómo aplicarla. Mientras los europeos se daban tiempo para analizar el significado del alto el fuego anunciado por el régimen libio, los aliados decidían acelerar sus preparativos para estar en condiciones de decidir qué hacer cuando sea necesario.

Alemania, miembro de ambos clubes, no es partidaria de la intervención militar; Francia quiere acción, pero no del brazo de la OTAN, y Turquía, socio militar, cree que para que la Alianza pueda intervenir debe haber una petición expresa, petición que no han hecho ni el Consejo de Seguridad ni la Liga Árabe.

Los países aliados deciden acelerar sus preparativos militares

Para actuar en Libia, distintas fuentes desempolvan la idea de una coalición de voluntarios, en referencia a la coalition of the willing que EE UU preparó para intervenir en Irak en 2003.

Catherine Ashton, coordinadora de la política exterior comunitaria, aplaudió la resolución del Consejo de Seguridad y dijo que había llegado el momento de "concentrarse en el valor añadido que podemos aportar: sanciones económicas, ayuda humanitaria y, a más largo plazo, profundización democrática y crecimiento económico". Sobre lo que la Política Europea de Seguridad y Defensa pueda hacer en el caso, optó por la distancia. Y más a la luz de la finta diplomática del alto el fuego anunciado por el régimen libio, que "estamos analizando cuidadosamente". Según Ashton, la intervención militar queda para "los planificadores militares de la OTAN y de los Estados miembros" de la Unión. Los embajadores aliados ayer decidieron acelerar los preparativos para "tomar las medidas adecuadas de apoyo a la resolución del Consejo de Seguridad", en palabras de Anders Fogh Rasmussen, secretario general aliado. Rasmussen dio por satisfechas las tres condiciones que se autoimpuso la OTAN hace una semana para intervenir: "Hay necesidad urgente, firme apoyo de la región y mandato de la ONU".

No están en esa sintonía todos los aliados. Al público recelo alemán a la intervención, compartido por otros socios, se suma la insistente negativa francesa a que la OTAN intervenga como tal en la exclusión aérea, mientras otros aliados se conforman con que la Alianza juegue solo un papel subordinado. Una fuente aliada considera que la petición de la Liga Árabe no es suficiente para decir que los vecinos quieren aplicar la fuerza al régimen libio. "No lo ha pedido ni la Organización de la Conferencia Islámica ni la Unidad Africana", dice.

Lo que nadie niega es que la resolución del Consejo de Seguridad abre la vía a una intervención de quien lo desee, lo que crea la nítida posibilidad de una nueva coalition of the willing, ahora plenamente legal en contra de la creada por George Bush para Irak. Sin embargo, "es pronto para decir que la OTAN no va a participar", agrega un diplomático aliado. Distintas fuentes aseguran que no se decidirá sobre una hipotética intervención de la OTAN antes del domingo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de marzo de 2011