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Catástrofe en el Pacífico

Contratos millonarios en el aire

La catástrofe nubla las perspectivas de la empresa atómica francesa Areva

Un previsible retroceso de la utilización de la energía nuclear en el mundo tras la catástrofe de Japón repercutirá inevitablemente en una de las joyas de la economía francesa, el grupo Areva, participado en un 80% por el Estado, con 70.000 trabajadores repartidos en 40 países y especializado en la construcción y el mantenimiento de reactores nucleares y en el tratamiento y almacenamiento de residuos provenientes de estas centrales.

En Japón, Areva tiene el 7% de su volumen de negocio, donde vende combustible atómico (mezcla de uranio y plutonio). Actualmente, negocia contratos para levantar plantas nucleares en China -ya está construyendo dos- y en Sudáfrica. China, embarcada en un ambicioso plan nuclear, ya ha asegurado que suspende el proceso de adjudicación de nuevas plantas a la espera de reexaminar las medidas de seguridad.

"Lo que ha pasado en Fukushima va a cuestionar las perspectivas del uso de la energía nuclear civil", aseguraba a la agencia France Presse el analista Louis Boujard. Areva cuenta con proyectos en Reino Unido, Finlandia e Italia. La empresa francesa también iba a firmar, en los próximos meses, los contratos para la instalación de dos reactores nucleares en India, en Jaitapur, en el Estado de Maharashtra, enclavado en un área de agitación sísmica. Las asociaciones ecologistas de la zona ya han denunciado esta instalación. Y ya han surgido voces empresariales indias del sector energético que advierten que el accidente de Japón "puede significar un freno" al programa nuclear.

Con todo, las autoridades de Pekín y Bombay han asegurado que sus necesidades energéticas de países emergentes no les dejan otra opción que seguir con sus planes de desarrollo nuclear.

Francia es el país del mundo con mayor dependencia de este tipo de energía. El 75% de sus electricidad proviene de alguna de las 58 plantas nucleares de que dispone. Por eso, la catástrofe nipona se ve con estupefacción y muchísima atención. Los dirigentes ecologistas han solicitado ya un referéndum sobre la cuestión. El portavoz del Partido Socialista (PS), Benoit Hamon, ha replicado que no está de acuerdo con los verdes y mantiene que no se puede desconectar la energía nuclear "de un día para otro". En el Gobierno francés han sido más tajantes: el ministro de Exteriores, Alain Juppé, afirmó el martes: "En Francia no se podrá prescindir de la energía nuclear en los próximos decenios. Y afirmar lo contrario es contar historias y mentir".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de marzo de 2011