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Denuncia, misa y castigo

El pseudosindicato Manos Limpias demanda a los jóvenes que "profanaron" la capilla de la Complutense, donde se celebrará una ceremonia "de desagravio"

La performance de la capilla de la Complutense continúa con una denuncia, una misa y un posible castigo. El pseudosindicato Manos Limpias ha presentado una denuncia por la "profanación" del templo situado en el Campus de Somosaguas. El pasado jueves, un grupo de unas 50 personas -la mayoría mujeres- irrumpió en la capilla, donde había alumnas rezando, con imágenes del Papa con una esvástica al cuello y profiriendo gritos como "contra el Vaticano, poder clitoriano". Algunas de las asistentes se desnudaron de cintura para arriba cerca del altar y se besaron. Ellos mismos lo grabaron todo en vídeo y tomaron fotos. Era parte de una actuación que puede constituir un delito contra los sentimientos religiosos. La pastoral universitaria ha convocado oficialmente una "misa de desagravio" el próximo viernes 18, a las 13.30.

"Podría suponer una pena de multa", según el catedrático Juan Ferreiro

Colectivos que reivindicaron los hechos, ahora se desmarcan

El "acto reivindicativo" partió de un grupo de asistentes a unas jornadas feministas que organizaron dos asociaciones de la Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense. Son RQTR (representante de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales de la Complutense) y Contrapoder, autoproclamada "de acción política revolucionaria". Ambos colectivos, que reivindicaron la intervención el pasado viernes, se han desmarcado ahora de unos hechos cuyo eco ha llegado incluso a las altas esferas del PP. Ayer la secretaria general de los populares, María Dolores de Cospedal, pidió al Ministerio del Interior que "haga todo lo que esté en su mano para detener a los responsables", informa Efe.

También hablaron, en privado, el rector de la Complutense, Carlos Berzosa, y el obispo auxiliar de Madrid, César Augusto Franco. El Arzobispado denunció "la profanación" de la capilla el viernes. Ayer el rector le comunicó "el malestar" de la Universidad, según un portavoz de la Complutense. Y le trasladó información sobre la apertura de una investigación para conocer lo ocurrido y a sus culpables, que ayer prefirieron guardar silencio.

El acto en la capilla incluyó lectura de frases supuestamente "homófobas" y "machistas" de la jerarquía eclesiástica, según explicaba el viernes una de las participantes.

Tras la denuncia, quienes irrumpieron en la capilla pueden haber incurrido en un delito contra los sentimientos religiosos, recogido en los artículos 524 y 525 del Código Penal. La pena máxima es de seis años de cárcel, que "difícilmente" se aplicarán en este caso, según Juan Ferreiro, catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado. "Este tipo de delitos no se ha aplicado prácticamente en los últimos años", señala Ferreiro, que asegura que las penas de cárcel se reservarían a actos "muy graves" que no ve en este caso.

"Sí parece claro que esa manifestación es una falta de respeto a la libertad religiosa y podría suponer una pena de multa", según el catedrático, que se remite a un tema similar ocurrido en 1999, en Tordesillas: un hombre entró en una iglesia mientras se celebraba una misa, comulgó, escupió la hostia, la tiró al suelo y se encendió un cigarrillo. La Audiencia Provincial de Valladolid confirmó su pena de tres meses de multa con una eximente incompleta: iba borracho.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de marzo de 2011