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El 30º aniversario del 23-F

"Cualquier golpe de Estado no podrá escudarse en el Rey"

Un documento del Congreso revelado ahora, y publicado en 1981, rememora las advertencias del monarca a Milans

Antes de recibir hoy en almuerzo al Rey, al presidente del Gobierno y a los políticos que sufrieron el golpe del 23-F, el Congreso sacó ayer a los periodistas del cuarto oscuro simbólico en el que les confinó el 17 de marzo de 1981, cuando el entonces ministro de Defensa, Alberto Oliart, presentó a la Cámara un primer informe sobre las 18 horas que duró la asonada. El documento revelado ayer no contiene novedad alguna, puesto que el informe en cuestión, pese a ser declarado secreto, se publicó en su integridad al día siguiente (puede consultarse en EL PAÍS del 18 de marzo de 1981).

A través de la exposición de Oliart se confirmó que la intentona se había iniciado el día 23 por la mañana en la III Región Militar (Valencia), y no a las 18.23, cuando Tejero asaltó el Congreso. Se daban detalles de la reunión de mandos en la División Acorazada Brunete, en la que se asignaron objetivos a ocupar en Madrid ante el "hecho sonado" que iba a producirse, y en la que se anunció que Armada iba a estar en La Zarzuela junto al Rey (para dar verosimilitud a un respaldo regio al golpe). También recogía la idea de que Jaime Milans del Bosch pretendía situar a Armada como jefe del Gobierno.

Y reproducía el télex que el Rey envió a Milans del Bosch a las 2.30 del 24 de febrero -visto que no hacía caso de sus órdenes verbales-, advirtiéndole de que ni abdicaría ni abandonaría España; que "quien se subleve está dispuesto a provocar una guerra civil y será responsable de ella"; que "cualquier golpe de Estado no podrá escudarse en el Rey, es contra el Rey"; y ordenándole retirar las unidades que había movido y conminar a Tejero para que depusiera su actitud.

El informe en cuestión fue presentado ante más de 300 diputados. Que el Gobierno de Leopoldo Calvo-Sotelo intentara mantenerlo en secreto da idea del ambiente de "democracia vigilada" en el que vivían todavía amplios sectores políticos (PSOE y PCE se opusieron al secreto). Precisamente para evitar esa sensación se publicó el informe, como argumentó EL PAÍS en su día.

Menos conocido es otro documento, también difundido ayer, que fijaba en 106.672 pesetas el valor de las bebidas consumidas por los asaltantes en el bar del Congreso a lo largo de la noche.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de febrero de 2011