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Reportaje:

Licencia para matar en Pakistán

La muerte de dos hombres a manos de un empleado del Consulado de EE UU abre un conflicto entre los dos países

Estados Unidos y Pakistán están inmersos en una grave crisis diplomática por la muerte de dos paquistaníes a manos de un ciudadano norteamericano.

Fue el pasado 27 de enero en un concurrido barrio de Lahore, al noroeste de Pakistán. Raymond Davis, un empleado del Consulado de Estados Unidos, mató a tiros a dos hombres que iban en una motocicleta. Davis confesó, pero alegó que disparó en defensa propia porque los hombres intentaban robarle. Sin embargo, la policía de Lahore afirma que se trata de un asesinato "a sangre fría".

Estados Unidos asegura que Raymond Davis forma parte del personal administrativo y técnico del Consulado y que por tanto tiene inmunidad diplomática, aunque no ha aclarado qué puesto ocupa. En Pakistán se cree que Raymond Davis estaba en una misión de inteligencia. No se sabe mucho más y ni siquiera está claro quién es el tal Raymond Davis. La agencia estadounidense Associated Press dice que, según el Pentágono, Davis es un exsoldado de las fuerzas especiales que dejó el Ejército en 2003 tras 10 años de servicio. Hay más incógnitas. Los hombres asesinados llevaban un arma. ¿Pertenecían a los servicios de inteligencia de Pakistán o eran simplemente ciudadanos armados, algo frecuente en el país?

El incidente ha llevado a ambos países a un callejón sin salida. Pakistán es un aliado clave para EE UU en la guerra de Afganistán y el principal paso para llevar los suministros a sus tropas. Pakistán recibirá de EE UU hasta 2014 más de 7.500 millones de dólares en ayuda (5.545 millones de euros); en 2009 se benefició de 2.000 millones (1.480) en apoyo militar.

El jefe del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE UU, John Kerry, de visita en Pakistán, lamentó ayer la muerte de los dos hombres y abogó para que ambos países encuentren una solución para el caso. Davis se encuentra en prisión y EE UU exige su liberación en virtud de su inmunidad diplomática de acuerdo con la Convención de Viena, mientras que el Gobierno paquistaní sostiene que la justicia debe seguir su curso. Con la visita de Kerry, Estados Unidos espera rebajar la tensión de los últimos días, y conseguir que el Gobierno de Pakistán conceda inmunidad a Davis, cuyo caso instruye el Tribunal Superior de Lahore.

El Gobierno de Pakistán está entre la espada y la pared. Por una parte recibe la presión de un aliado y por otra sufre los embates de los fundamentalistas, que han sabido aprovechar el descontento de los paquistaníes. Un cartel frente a la Asamblea de Punjab colocado por el partido islámico Jamaat-e-Islami muestra la foto de Raymond Davis con una soga dibujada al alrededor del cuello bajo las fotografías de los dos muertos. "Estamos furiosos por que matara así por la calle a dos personas. El Gobierno de Pakistán teme mucho a Estados Unidos: es el problema de recibir su dinero", lamenta Jalil Hamal, que tiene un negocio frente al lugar del incidente y vio los cuerpos sin vida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de febrero de 2011