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Pakistán libera "por dinero de sangre" al contratista de la CIA que mató a dos personas

La ley islámica permite pagar a la familia de los asesinados para recibir el perdón.- Davis disparó desde su coche a los ocupantes de una moto el pasado enero

Pakistán ha liberado a Raymond Davis, un contratista de la CIA que el pasado 27 de enero mató a tiros desde su automóvil a dos paquistaníes que iban en una motocicleta en uno de los puntos más concurridos de Lahore, la capital cultural del país musulmán. Davis ha sido perdonado por "dinero de sangre", que es el pago que de acuerdo a la sharía (ley islámica) se puede pagar a la familia de los asesinados para recibir perdón y es usado en Pakistán con frecuencia.

El incidente del contratista de la CIA tiene sumido a EE UU y Pakistán en la crisis diplomática más grave desde el periodo posterior a los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. EE UU pospuso unas negociaciones de alto nivel y amenazó con coartar las ayudas al país asiático que recibirá de EE UU hasta 2014 más de 7.500 millones de dólares en ayuda (5.545 millones de euros).

"Las familias han asegurado al tribunal que han aceptado el dinero de sangre y lo han perdonado", aseguró a los medios el ministro de justicia del Estado de Punjab, cuya capital es Lahore.

Raymond Davis -no se ha confirmado que sea su nombre verdadero- confesó los asesinatos alegando que fueron en defensa propia porque los hombres intentaron robarlo. La policía de Lahore aseguró sin embargo que los asesinatos fueron "a sangre fría". Desde EE UU, el presidente Obama incluido, se pidió que se liberara a Davis por gozar inmunidad diplomática, pero nunca se aclaró cómo es que supuestamente gozaba de dicho privilegio.

El ministro de justicia de Punjab aseguró que Davis ha sido liberado hoy, así que puede dejar el país. Aunque la Embajada de Estados Unidos no ha confirmado la noticia.

El caso de Raymond Davis ha aumentado el sentimiento antiamericano en Pakistán, no sólo entre los más radicales, sino en la población en general. "Estamos furiosos de que matara así por la calle a dos personas. EE UU tiene dobles estándares y el gobierno de Pakistán le teme mucho: es el problema de estar recibiendo su dinero", lamentaba Jalil Hamal que tiene un negocio frente al lugar del incidente y vio los cuerpos sin vida.

Para agravar el caso, un coche de la Embajada que se apresuró a ayudar a Davis tras el incidente atropelló y mató a una tercera persona. Además, una de las viudas de los muertos se suicidó dejando una nota en la que decía que temía que la muerte de su esposo no recibiría justicia.