Montilla achaca el déficit extra de su gestión a la caída de los ingresos

El PSC acusa a CiU de manipular los datos del tripartito para justificar los recortes

Ha tardado casi dos meses en abandonar su ensimismamiento tras el batacazo electoral de noviembre, pero el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) salio finalmente ayer en defensa de su gestión al frente de la Generalitat. Lo hizo tras muchas semanas aguantando una lluvia de críticas del nuevo Gobierno de Artur Mas (CiU) por haber llevado Cataluña "a la ruina". Los socialistas admiten que la situación de las finanzas regionales no es buena, pero niegan haber disparado el gasto en 2010 y acusan al Ejecutivo de Mas de "manipular" los datos para justificar recortes sociales que de otra forma serían inasumibles para la población.

El primer secretario del PSC, José Montilla, presentó ayer a la dirección del partido un documento que pretende contrarrestar las críticas recibidas. Ese mismo informe lo remitió a todos los militantes por correo electrónico, acompañado de una carta en la que les pide no sucumbir al desánimo: "El actual Gobierno quiere fijar la imagen de que los recortes sociales que vendrán tienen dos culpables: el anterior Gobierno de Cataluña y el Gobierno de [José Luis Rodríguez] Zapatero".

La Generalitat pide a los socialistas que apoyen a Mas y no a Zapatero
Duran señala que Cataluña no tendría problemas si el Estado cumpliera

Más información

Pese a estar muy alejado de la cúpula del PSC, el ex consejero de Economía Antoni Castells participó en la elaboración del documento por petición de Montilla, aunque luego prefirió no presentarlo. Fue el portavoz, Miquel Iceta, quien defendió las conclusiones del informe, que tiene tres líneas de ataque: primero se recuerda que durante el traspaso de poderes los socialistas informaron de forma "exhaustiva" y "rigurosa" sobre las finanzas de la Generalitat mediante un documento en el que ya advertían que el déficit rondaría el 3,6% en lugar del 2,4% previsto. O lo que es lo mismo: 7.200 millones en lugar de 4.700. Después se afirma que el gasto no se descontroló: "La desviación del déficit de 2010 se produce no por el mayor gasto y sí por los menores ingresos, que experimentaron una caída de 3.000 millones".

En lo que sí coinciden socialistas y nacionalistas es en culpar, en parte, al Gobierno central de la situación de las finanzas catalanas. Dos terceras partes de los 3.000 millones que se dejaron de ingresar correspondieron a la caída de los anticipos del Ejecutivo de Zapatero.

La andanada del PSC cayó como un jarro de agua fría en la Generalitat. El portavoz del Ejecutivo autónomo, Francesc Homs, compareció para instar a los socialistas a ponerse "al lado de los intereses de Cataluña" en lugar de "alinearse" con el Gobierno central. "Ante una negociación complicada y dura cabe esperar la unidad del primer partido de la oposición", dijo.

En ese sentido, Josep Antoni Duran i Lleida, portavoz de CiU en el Congreso de los Diputados, consideró "imposible" que la Generalitat catalana recorte más de un 10% sus Presupuestos e invitó al Gobierno central a reducir sus propias partidas al tener, según dijo, margen para hacerlo.

Duran recordó que la Administración autonómica ya asume el coste de Sanidad, Educación, Seguridad y Servicios Sociales, y no "puede recortar más". Aseguró además que si el Estado cumpliera con sus obligaciones con Cataluña (los 1.000 millones del fondo de competitividad o las partidas de la disposición final tercera del Estatuto), esta vería su problema financiero resuelto.

Duran apostilló que, en cualquier caso, nadie del Gobierno central ha pedido "de forma oficial" un recorte a Mas. "¿Si nos lo han sugerido? Yo no hablo de sugerencias pero lo que digo es que no se puede recortar más", concluyó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0015, 15 de febrero de 2011.

Lo más visto en...

Top 50