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Alemania pide a los socios del euro que supriman las cláusulas salariales

Berlín condiciona la mejora del fondo de rescate a un nuevo marco social

Alemania quiere aprovechar la crisis económica para introducir profundos cambios en el modelo social europeo y en el funcionamiento de la zona euro. Una de las iniciativas más polémicas que baraja Berlín es la exigencia de eliminar la legislación y las prácticas que vinculan el aumento de salarios a la inflación. Berlín presentará esta y otras iniciativas en el Consejo Europeo, que reúne a los jefes de Estado o de Gobierno, que se celebrará el próximo viernes. Se trata de debatir un exhaustivo paquete de duras medidas anticrisis, que no se aprobará hasta un próximo Consejo Europeo en marzo y constituirá la contrapartida para que Alemania acceda a mejorar el fondo de rescate.

Aunque la agenda oficial de la cumbre del próximo día 4 está dedicada a la energía y a la innovación, el plato fuerte del encuentro será sin duda el debate que celebrarán los líderes europeos durante el almuerzo sobre las medidas para reforzar el euro. La canciller alemana, Angela Merkel, expondrá sus condiciones para acceder a aumentar la cuantía y las competencias del fondo de rescate de la UE. "Queremos utilizar la crisis", ha señalado el vicecanciller alemán y ministro de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle, "como una oportunidad para dar un gran paso en términos de integración". A las conocidas propuestas de aplicar sanciones semiautomáticas a los infractores del Pacto de Estabilidad, la coordinación de las políticas presupuestarias y el refuerzo de la competitividad, Westerwelle añadió la iniciativa "de que los sistemas de protección social sean un poco más comparables".

La iniciativa incluye el compromiso de limitar por ley el déficit y la deuda

Alemania quiere acabar con la legislación y las prácticas de negociación colectiva que vinculan el incremento salarial a la evolución de la inflación. Algunos pequeños países como Chipre, Luxemburgo y Malta utilizan la indexación salarial en función de la inflación para fijar los salarios. En otros países como España, Bélgica, Finlandia y Portugal la vinculación de los salarios a la inflación se pacta en los convenios colectivos. En la actualidad, solo la mitad de los trabajadores con convenio tienen cláusula.

Berlín propondrá también que los países de la zona euro incluyan en sus Constituciones límites al déficit y deuda pública, siguiendo su ejemplo. El Parlamento alemán modificó el año pasado su Ley Fundamental para establecer un límite máximo del déficit federal del 0,35% en 2015 y el equilibrio presupuestario de los Lander en 2019. Francia y España han mostrado que podrían apoyar la iniciativa alemana.

Otra de las exigencias que presentará Merkel es la de elevar las edades de jubilación, en función del aumento de la esperanza de vida. El Gobierno de Madrid ya ha dado un importante paso en esta dirección que se materializó en el reciente acuerdo sobre pensiones que eleva la edad de jubilación a los 67 años. La Comisión Europea estima que el efecto de los cambios demográficos provocados por el envejecimiento supondrá un aumento de la carga fiscal en los presupuestos del 4,5% del PIB a largo plazo.

En materia fiscal, el Gobierno alemán quiere que se establezca una base fiscal común en el impuesto de sociedades, lo que supondrá un primer paso hacia la armonización tributaria en este campo. Sobre este punto las miradas están fijadas sobre Irlanda, que ha logrado captar un importante volumen de inversiones extranjeras ofreciendo la práctica desfiscalización a las corporaciones foráneas.

Berlín incluirá también en sus demandas el establecimiento de un régimen anticrisis para los bancos, para permitir una reestructuración ordenada de sus deudas en casos de dificultades sin que las cargas recaigan solo sobre los contribuyentes.

Todas estas medidas son algunas de las condiciones que exigirán las autoridades alemanas para acceder a aumentar la cuantía y funciones del fondo de rescate europeo. En cuanto a la cuantía, el problema se centra en lograr que los 440.000 millones del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera estén todos listos para socorrer al país que lo solicite y no solo 250.000 millones actualmente disponibles, debido a los límites que impone la máxima calificación AAA. En cuanto a la flexibilidad, se pretende que el fondo pueda ser empleado también para adquirir deuda soberana en los mercados secundarios y facilitar préstamos a algún país, como Grecia, para que pueda recomprar su deuda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2011