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Reportaje:

Traslado por Camorra

El Museo de Arte Contemporáneo de Casoria, cerca de Nápoles, pide asilo a Alemania huyendo del asedio de la mafia y de la indiferencia de la política

"Estimada canciller Angela Merkel. Le envío una petición que es fruto de la gran dificultad que supone hacer cultura en Italia". Así comienza la carta que envió ayer Antonio Manfredi, director del Contemporary Art Museum (CAM) de Casoria, en la periferia de Nápoles, a la canciller de la RFA. Harto de "dos años de amenazas, llamadas, y actos vandálicos por nuestra programación contra la Camorra", la mafia local, Manfredi ha tenido una idea original: pedir asilo político-artístico a Alemania y llevarse allí el museo con sus 1.000 obras, valoradas en 10 millones de euros.

La noticia, adelantada ayer por La Repubblica, podría sonar exótica si no fuese una petición desesperada de socorro. La carta explica que el museo pasa por "dificultades económicas, técnicas y sociales", y revela que las autoridades locales, regionales y nacionales "han ignorado por completo" sus peticiones de ayuda. "Solo el presidente de la República, Giorgio Napolitano, nos ha hecho caso. Consuela, pero no basta", dice Manfredi.

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"Sé que pedir asilo para un museo es un gesto extremista", ha explicado además el artista y director, que decidió fundar el CAM hace cinco años. "Algunos lo verán como una mera provocación; pero para nosotros es la única posibilidad de salvar un patrimonio de arte contemporáneo de altísima calidad, abandonado por las autoridades, sometido a continuas amenazas y que nosotros no podemos ya proteger de forma adecuada".

Casoria es una ciudad pequeña, fea y desperdigada situada unos 20 kilómetros al sur de Nápoles. Muy cerca de allí está Pompeya, convertida con sus recurrentes derrumbes en el símbolo de la desidia del Gobierno italiano hacia el patrimonio cultural.

Como contaba la novela-reportaje de Roberto Saviano, Casoria es puro territorio Gomorra, y forma parte del triángulo de la periferia napolitana dominada por los clanes de la Campania. "Abrimos precisamente aquí porque es tierra de Camorra, por responsabilidad moral frente a un territorio enfermo", recuerda Manfredi.

El lugar gozó de cierta fama en los medios internacionales hace un par de años porque allí vivía Noemi Letizia, la joven que invitó a su 18º cumpleaños al primer ministro Silvio Berlusconi: la asistencia de "Papi", como le llamó Letizia, provocó la inmediata ruptura de su matrimonio con Veronica Lario, y hoy se ve como el primer episodio de un escándalo sexual que ha llegado a su cénit con el caso Ruby.

La misiva de Manfredi explica a Merkel que antes de escribirle ha pedido "atención y protección a todas las instituciones italianas: el Ministerio de Bienes Culturales, el de Interior, las fuerzas policiales y los prefectos. Pero desgraciadamente en Italia el último problema parece ser la cultura".

La institución no cuenta con subvenciones públicas; sus trabajadores son voluntarios, y sigue abierta gracias a las aportaciones de "algunos iluminados patrocinadores privados". La elección de Alemania se decidió, según el fundador del CAM, "porque es el único país de Europa que no ha aprobado recortes a la cultura, porque es un país sensible que busca la calidad de las iniciativas culturales, y porque sus instituciones y su sociedad mantienen una actitud de respeto al bien público".

De momento, en un último gesto de esperanza, los trabajadores del museo han colgado una bandera de la República Federal de Alemania en la fachada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2011