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La Comunidad y el Ayuntamiento unifican sus redes de bibliotecas

Madrid lleva dos décadas arrastrando una duplicidad que obliga al usuario a tener dos carnés diferentes y consultar en dos catálogos independientes

Si vive en Madrid capital y hace uso de las bibliotecas públicas es probable que guarde en su cartera dos carnés para sacar libros, CD o DVD en préstamo. Uno para las bibliotecas de la Comunidad de Madrid y el otro para las del Ayuntamiento. El rojo y el azul. Y si alguna vez, en el ordenador de casa, ha buscado un libro o una película en concreto sabrá que es necesario consultar dos bases de datos diferentes, el catálogo de la Comunidad y el del Ayuntamiento. Las dos Administraciones llevan un cuarto de siglo manteniendo esta duplicidad en sus redes bibliotecarias en la capital. Algo que va a cambiar en los próximos días, cuando está previsto que firmen un convenio para unificarlas.

Los usuarios tendrán, por fin, un único carné común con el que podrán coger prestados los títulos de unas y otras bibliotecas, y los catálogos de las dos redes se podrán consultar como si fueran uno solo. Ayuntamiento y Comunidad ya tienen redactado el convenio, aseguran desde el Consistorio. Lo único que falta es estampar las firmas. Las dos Administraciones han pactado un logo que identificará a todas las bibliotecas de la ciudad, tanto las municipales como las autonómicas, y han acordado una denominación común: Bibliotecas de Madrid. Bajo ese nombre quedarán englobadas las 16 que tiene la Comunidad de Madrid en la capital y las 28 bibliotecas públicas municipales repartidas por todos los barrios.

Hace unos meses que se notan los trabajos previos a esa unificación. La página web que permite acceder al catálogo de las bibliotecas municipales incluye justo debajo otra aplicación para buscar en el catálogo de la red de la Comunidad. Al revés, no. La web regional no permite acceder al catálogo municipal. El pasado otoño, además, las dos instituciones editaron una guía de actividades en la que se incluían todas las bibliotecas públicas. Las autonómicas aparecen escritas en color verde; las municipales, en rojo. Por lo demás, ninguna diferencia en la información: dirección, teléfono, parada de metro más cercana, horarios de apertura y actividades programadas en cada una.

La constatación de que la duplicidad de las redes es poco eficiente, además de engorrosa para los lectores, viene de lejos. También es antigua la intención de unificarlas. La Comunidad y el Ayuntamiento ya firmaron un convenio en 2005 para coordinar las dos redes de bibliotecas públicas. Un año más tarde, la Comunidad aprobó su Plan de fomento de la lectura, que incluía un Plan estratégico de bibliotecas. "Tiene una importancia crucial", asegura el plan, "la creación de un Consorcio de Bibliotecas Públicas para el municipio de Madrid". Un consorcio que hoy, cinco años después, aún no existe. El plan preveía que garantizaría "a los ciudadanos unos servicios bibliotecarios de calidad y homogéneos, adecuados a los estándares internacionales". Entre ellos, el carné único y la posibilidad de consultar los dos catálogos como si fueran uno solo.

La directora general de Archivos, Museos y Bibliotecas de la Comunidad de Madrid, Isabel Rosell, aseguró en la Asamblea en mayo de 2010 que el convenio con el Ayuntamiento se iba a firmar "en las próximas semanas". Su intención era "unificar la visibilidad y el servicio al ciudadano como un interlocutor único, como así es, porque al ciudadano poco le importa quién sea el titular de la biblioteca, lo que reclama es un buen servicio". La Consejería de Cultura no aclaró ayer a qué se ha debido el retraso en la firma del convenio.

La red de bibliotecas de la Comunidad de Madrid se creó en 1985, a partir de la antigua red de bibliotecas populares. Las 16 actuales reúnen cerca de 1.249.916 volúmenes y disponen de más de 2.160 puestos de lectura, 447 puestos de hemeroteca, 299 puestos de Internet y 47 de visionado.

Los días festivos no se prestan libros

Solo 3 de las 16 bibliotecas que tiene la Comunidad de Madrid en la capital abren en fines de semana y festivos. Son la José Hierro, en Usera; la Manuel Alvar, en el barrio de Salamanca; y la Luis Martín Santos, en Villa de Vallecas. En el resto, con alguna excepción -la biblioteca de Moratalaz empezó la semana pasada a abrir el sábado por la mañana y también abre en ese horario la Antonio Mingote, en Latina-, solo se pueden coger en préstamo libros, discos y películas entre semana. Algo que contradice lo que la propia Comunidad de Madrid se propuso en su

Plan de fomento de la lectura

, aprobado en 2006.

La apertura en fin de semana es uno de los objetivos que se marca el documento. "Es, quizá, una de las medidas más importantes, puesto que da de lleno en dos de los objetivos críticos del plan: la lectura en familia y la lectura como ocupación de ocio de calidad", asegura. El plan recuerda también que el fin de semana es precisamente el horario de ocio de la mayoría de los ciudadanos, que entre semana estudian o trabajan. La propuesta consiste en "abrir las bibliotecas de distrito los sábados, domingos y festivos". En 2006 eran nueve las de distrito; ahora son 10. La fecha de realización que se marcaba el plan era "a partir de 2007" y el "factor crítico de éxito" era "disponer de una plantilla de fin de semana que garantice el servicio ofertado".

Es ahí donde está el problema, según alertan desde la Plataforma para la Creación del Colegio Oficial de Archiveros, Bibliotecarios y Documentalistas de Madrid, que apunta a la falta de dinero para pagar al personal de fin de semana. "No cubren las bajas y no llaman a interinos", aseguran. Además, afirman que "hay una política clara por parte de la Comunidad de Madrid de ir cerrando sus bibliotecas los sábados por la mañana". Ese era el horario tradicional, pero se ha ido reduciendo. La Ruiz Egea, por ejemplo, ya no abre los sábados. Ni la Pedro Salinas, en Puerta de Toledo. La biblioteca inaugurada en verano en Carabanchel, la Luis Rosales, se anunció como de apertura en fin de semana, pero finalmente su horario es solo de lunes a viernes.

"La apertura de bibliotecas en fin de semana es una recomendación del

que se va incorporando paulatinamente", asegura un portavoz de la Consejería de Cultura, "en función de la disponibilidad presupuestaria". Lo mismo que la cobertura de bajas y jubilaciones: "Teniendo en cuenta la disponibilidad presupuestaria y las necesidades del servicio".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de enero de 2011

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