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Entrevista:IVAN KLIMA | Escritor checo

"Vivir una situación límite no te lleva a la sabiduría"

Ivan Klima (Praga, 1931) ha publicado 25 libros, entre relatos, obras teatrales, novelas y ensayos. De familia burguesa y etnia judía, durante la II Guerra Mundial, con su país ocupado por los alemanes, pasó parte de su infancia en el campo de concentración de Terezin (Checoslovaquia), de donde muchos compañeros de juegos y muchos familiares fueron conducidos a los campos de exterminio en Polonia.

Comparadas con aquellas pavorosas experiencias, las penalidades de ser un escritor disidente durante el régimen comunista post-Stalin -estar sin pasaporte, sin derecho a publicar, permanentemente sometido a vigilancia policial, amenazado de cárcel-, eran casi fruslerías. Por eso en el grupo de Václav Havel le llamaban "el optimista". La editorial Acantilado ha rescatado dos de sus libros más exitosos, los únicos que habían sido publicados en España: la novela Amor y basura y El espíritu de Praga, compendio de artículos y ensayos de variada temática, escritos a lo largo de los últimos 40 años.

"Para Václav Havel, la escisión de Checoslovaquia fue su mayor fracaso"

Pregunta. Meditaciones sobre la honradez, recuerdos de infancia, impresiones sobre los nuevos fenómenos sociológicos... ¿Qué criterio ha seguido en la selección de textos para El espíritu de Praga?

Respuesta. Al principio era una recopilación de mis artículos samizdat (de publicación clandestina durante el régimen comunista). Algunos son conferencias que se me invitaba a dar en el extranjero, y como yo no tuve pasaporte hasta 1985 enviaba el texto a través de alguno de los diplomáticos que los sacaban por valija diplomática. En la Embajada alemana teníamos un contacto excepcional, sacó toneladas de material. También había gente colaboradora en las Embajadas de EE UU, Canadá, Suecia... Mis editores ingleses eligieron algunos de aquellos textos, y me pidieron que los completase agregando algunos más sobre Praga y sobre mi propia vida.

P. ¿Por qué en su ensayo sobre la escisión de Checoslovaquia no menciona la responsabilidad personal que tuvieron Vladímir Meciar y Václav Klaus, los presidentes eslovaco y checo?

R. Sobre este asunto tan complejo, ningún historiador ha tomado aún una postura definitiva. Lo que es verdad es que la división se hizo sin plebiscito, y esto para una cuestión tan importante hubiera convenido. Pero también es verdad que si se hubiera convocado en Eslovaquia probablemente hubieran dicho que sí a la división del país. Y probablemente para evitar los grandes conflictos y negociaciones estos dos jefes políticos decidieron hacerlo así. Además, entre los checos había un rumor, no sé si verídico o no, según el cual una parte desproporcionada del presupuesto se invertía en Eslovaquia y que ellos, los checos, tenían que pagar por los eslovacos. Yo no es que sea un fan ni de Meciar ni de Klaus, soy amigo de Václav Havel y para él la escisión de Checoslovaquia supone el mayor fracaso de su carrera. Pero estos 20 años de paz han demostrado que aquella solución no fue tan mala.

P. ¿Ha concluido ya su autobiografía Mi loco siglo, que estaba redactando el año pasado?

R. Se acaba de editar en Chequia. Ninguno de mis libros había obtenido una recepción tan positiva. La historia está contada desde mi punto de vista. Y cada capítulo concluye con un ensayo que hace referencia a esa época. Pero con la perspectiva actual.

P. ¿Qué clase de ensayos?

R. Por ejemplo, después de dar mi testimonio personal sobre el campo de concentración de Terezin coloco un ensayo Sobre la situación límite; la tesis es que haber pasado por una situación límite, como una guerra, una esclavitud, no tiene por qué llevarle a uno al conocimiento, a la sabiduría. Una situación límite en la que te pone una ideología criminal te puede posicionar a favor de... otra ideología criminal porque es la contraria a la anterior. Como nos pasó a tantos checoslovacos, ya que los comunistas tomaron el poder en 1948 tras unas elecciones en las que obtuvieron el 40% de los votos, o sea, con una importante mayoría. Otros ensayos tratan sobre cómo funciona un régimen totalitario, cómo es la propaganda, cómo las utopías prometen fines que no se pueden cumplir (por eso son utopías) y en el momento en que se comprueba que no se pueden cumplir se constriñe a la gente a creer, y ahí aparece la violencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de diciembre de 2010