Reportaje:SI LOS EDIFICIOS HABLASEN

Rascacielos al habla

La sede de Telefónica fue con sus 90 metros el edificio más alto de Europa

"En esta visita está prohibido apagar el móvil, sería un sacrilegio". El secretario del primer presidente de la Compañía Telefónica Nacional de España anima a los divertidos invitados a coger el teléfono si les llaman. Es un actor disfrazado al estilo de los años veinte, uno de los cinco guías que el viernes pasado recorrieron el interior del edificio Telefónica con un centenar de invitados. El privilegio es fruto de un concurso entre los clientes de la compañía, que organiza unas visitas nocturnas y exclusivas a las instituciones que patrocina (de la Biblioteca Nacional a la Alhambra, el Guggenheim o la Real Academia) y a su propia sede en la Gran Vía.

"Esto es lo que vienen a ser las entrañas del milagro telefónico, enterrar el cableado fue una idea fetén", con deje castizo, Leandro, el operario, pasea por las galerías subterráneas que hay bajo el rascacielos de 1929. Un túnel de 500 metros llega hasta la Puerta del Sol y tiene las paredes cubiertas de mangueras negras llenas de cable. Antes de ser enterrado, el cobre viajaba por los tejados de Madrid. Los túneles fueron refugio durante la Guerra Civil, cuando el edificio se convirtió en el lugar desde el que los corresponsales extranjeros enviaban sus crónicas. El público nunca entra en estos sótanos poblados por 78 kilómetros de cableado (y cuatro de fibra óptica), pero la verdadera revolución del rascacielos no fueron sus cimientos, sino su altura.

"La ley la limitaba a 35 metros, pero el alcalde entendió que este edificio tuviese casi 90", dice Leandro haciendo el gesto del dinero con los dedos. La cota hizo que durante un tiempo la Telefónica fuese el rascacielos más alto de Europa. Durante la obra, que solo llevó tres años, fue la primera vez que en Madrid se colocó un cinturón de seguridad en la acera. "Los americanos, tan listos, lo aprovecharon para poner publicidad", dice Leandro, refiriéndose a la International Telephone and Telegraph Company, que construyó esta filial española. El arquitecto Lewis S. Weeks proyectó la estructura y la obra se encargó a Luis Moya, pero este renunció por desavenencias con la propiedad. Cuando su joven ayudante, Ignacio de Cárdenas, se hizo cargo tampoco lo tuvo fácil. Telefónica y el propio Weeks querían disfrazar la fachada funcional con detalles localistas, que se pueden ver en las formas barrocas de tradición madrileña de las portadas, remates y vanos de la fachada de Gran Vía. La cara que da a la calle de Velarde muestra, sin embargo, las líneas desnudas que soñó el joven arquitecto.

"Teníamos que estar solteras y tener los brazos largos para poder conectar las líneas en el panel de llamadas", explica Obdulia, una telefonista con unos cascos con trompetilla para hablar incluidos. La actriz pasea al grupo por las plantas nobles. Lámparas de araña, suelos de mármol blanco y verde, puertas de arce y vistas espectaculares. Camino a la sala de juntas, una colección de arte con obras de Eduardo Arroyo, Gordillo y Canogar. Los privilegiados visitantes se acomodan en la veintena de sillones de la mesa del consejo, el sancta sanctorum del edificio, para ver un vídeo sobre el Distrito C, la flamante sede de Telefónica en Las Tablas, que es donde trabajan los 11.000 empleados que no son jefazos. El viejo rascacielos de la Gran Vía se quedó pequeño; aquí ya solo hay despachos y elegantes salas de reuniones. No en vano se proyecta un museo que ocupe varias de sus plantas.

La visita acaba en el vestíbulo principal, 2.500 metros cuadrados que desde 2008 ocupan el flagship store de la compañía. Este buque insignia emula otras tiendas corporativas como la de Apple en Nueva York.

La sala se ha travestido de estética iPod. Plásticas paredes blancas, pantallas táctiles, un videowall y una escalera de leds dejan entrever los artesonados del techo, los suelos de mármol (bajo láminas de metacrilato) y los forjados de las barandillas de los años veinte. El tinglado futurista es autoportante y desmontable para no dañar la estructura original que duerme bajo tanta modernidad tecnológica.

TELEFÓNICA

- Autores. Lewis S. Weeks e Ignacio de Cárdenas.

- Construcción. 1925-1929.

- Estilo. Rascacielos americano con detalles barrocos.

- Ubicación. Gran Vía, 28 (Centro).

- Función.Sede de Telefónica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 15 de noviembre de 2010.

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