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Reportaje:

Avalancha de conciertos en las salas madrileñas

Las salas de la capital acogen una concentración sin precedentes de conciertos de pop-rock - ¿Motivos? El giro en el negocio de la música... ¿y el efecto volcán?

"El otoño en Madrid es siempre intenso, pero no recordamos semejante avalancha. Da lo mismo qué día del calendario, en todos coinciden grandes conciertos. No es normal tal concentración de directos". Habla Fernando Delgado, de la promotora madrileña Heart of Gold. Resume así el conflicto que atormenta en Madrid a los aficionados al rock y al pop desde principios de semana: el asunto es que, desde hace unas semanas, entre los aficionados madrileños al pop y el rock, la habitual y lógica pregunta "¿vas a ir a..?" ha mutado a "¿a cuál vas a ir?".

Las salas han programado, hasta navidades, una insólita cantidad de grupos de estilos muy parecidos: Atari Teenage Riot, Health, Josh Rouse, Kings of Leon, M.I.A., Deftones, Lady Gaga, Shakira, MGMT, Owen Pallet, Ke$ha... Muchos coinciden la misma noche.El resultado es la desorientación del aficionado: cuesta elegir entre tanta oferta. Sirva de ejemplo el menú del pasado miércoles: The Zombies en la sala Heineken, Black Rebel Motorcycle Club en La Riviera, y The Coral en la Caracol. Ayer, más de lo mismo: ocho directos de bandas punteras como Vampire Weekend, The Wedding Present o The Drums. Y esta noche, entre otros, Interpol y These New Puritans. Un banquete musical que se alarga hasta fin de año. Como sentencia Delgado, "más bien parece el cartel de un infinito festival". No lo es, pero el Primavera Club, sí. Y este evento disparará todavía más el número de conciertos: del 24 al 28 de noviembre tocarán 67 de grupos en ocho salas.

"Al programar giras se producen raras coincidencias en las agendas de artistas"

No parece algo positivo para la industria, según los profesionales del sector, sino un exceso, ya que la mayoría de las bandas atrae a un público similar. "Así es", explica Marcela San Martín, promotora de la sala El Sol. "Hemos hablado con otros promotores [sobre la coincidencia de grupos] y nos contestan que las bandas son los que dan las fechas. El caos llega hasta el punto de que hay promotoras que realizan dos bolos importantes el mismo día en Madrid de dos bandas que comparten el mismo público".

Programar las salas es un encaje de bolillos con infinitas variables. Hay que conseguir la banda, encontrar una sala disponible y con el tamaño adecuado. Y luego está la tiranía del calendario. Las ocasiones más deseadas: los fines de semana o las vísperas de festivos. Pero no los puentes, claro, porque mucha gente viaja. Y otros factores como la Liga: el concierto no debe coincidir con un partido importante. "Si antes mirabas el calendario de fútbol, ahora tienes que fijarte también en los bolos de los grandes promotores para no coincidir. Doble trabajo", lamenta San Martín.

Uno de los motivos de esta proliferación habría que buscarlo en el hecho de que, en el nuevo escenario creado por la crisis discográfica, los grupos tienen en la carretera su principal sustento. Las giras se alargan y se multiplican. Más conciertos implican más dinero y nuevos agentes que se meten en el negocio.

Pero también se apuntan factores más exóticos. La pasada primavera, la erupción del volcán islandés Eyjafjalla obligó a cerrar el espacio aéreo durante semanas y muchas bandas tuvieron que posponer sus giras. ¿Es posible que por eso algunos conciertos se hayan trasladado a estas fechas generando el embudo? "Algo tiene que ver", reconoce Sandra Rotondo, de la promotora Planet Events. "Mayo, junio y julio fueron meses difíciles para el sector en Europa y EE UU, y quizás algunas giras se replantearon para volver a salir a la carretera este otoño. Pero de todos modos, estaríamos hablando de unas pocas".

En eso están de acuerdo la mayoría de los profesionales del sector: no hay una causa única que explique la concentración de conciertos. "Son extrañas coincidencias en las agendas de los artistas a la hora de programar sus giras por Europa", afirma Dani Gutiérrez, de Doctor Music.

Como tampoco hay una solución sencilla, debido a la poca capacidad de maniobra que tienen los promotores españoles. Aseguran que, aunque existe competencia, el gremio no se pone zancadillas. Otra cosa en la que coinciden: sería inútil tratar de racionalizar el calendario desde Madrid. "No se contraprograma, como en la televisión, ni se hace adrede para hacer daño a nadie, sería de tontos. Es una cuestión de disponibilidad de fechas de los grupos internacionales", admite Carola Pérez organizadora del ciclo Los Conciertos Sublimes del Teatro Lara.

¿Y quién sale perdiendo? "Pues ayer yo, que era el más débil", confiesa un promotor madrileño que prefiere llevar su derrota de forma anónima. "No vino ni el tato. Y eso que mi banda en directo es la bomba. Era la primera vez que venían a Madrid y era el bolo más barato de la noche. Pero también el menos conocido. Otra vez será".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de noviembre de 2010