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La visita del Pontífice

Gais y católicos se enfrentan a insultos al paso del 'papamóvil'

Unas 1.000 personas protestan por la visita en la Gran Via

"Portaos bien el sábado y sed puntuales a las nueve de la mañana en la plaza de la catedral", pedía un mensaje enviado desde Facebook y mensajes de texto que convocaban al colectivo homosexual a "morrearse ante el Papa" al comienzo del paseo de Benedicto XVI hacia la Sagrada Familia.

A las 9.11 horas -11 minutos más tarde del horario previsto-, la comitiva salió del palacio arzobispal y el centenar de personas que habían respondido al llamamiento comenzaron a besarse al paso del papamóvil y a gritar "Yo no te espero", "la Iglesia que ilumina es la que arde" y "bote, bote, bote, pederasta el que no bote", pese a que la convocatoria pedía evitar los "insultos, pancartas, banderas y cualquier tipo de respuesta a provocaciones o agresiones".

Un centenar de homosexuales se besaron delante de Benedicto XVI

Esas consignas llevaron a que grupos de jóvenes católicos, que habían acudido para ver al Papa, les contestaran con gritos como "nosotros os queremos", "esta es la juventud del Papa" e, incluso, cantando Que viva España, de Manolo Escobar. Tras varios momentos de tensión, en los que los grupos se insultaron mutuamente -"estáis ciegos", "los ciegos sois vosotros"- los Mossos d'Esquadra se interpusieron para evitar que la refriega llegara a mayores.

"Es una protesta pacífica para demostrar que el amor es igual en todos los corazones; un acto reivindicativo contra la jerarquía eclesiástica que ataca los derechos humanos básicos, prohibiendo los preservativos, el divorcio y el aborto", aseguró Jordi Petit, histórico dirigente del movimiento homosexual.

No fue el único encontronazo de la jornada. Poco después de que el Papa regresara al arzobispado, algunas familias que habían asistido al recorrido se toparon con una manifestación de colectivos alternativos que, en el cruce del paseo de Gràcia con la Gran Via, les recibieron con insultos. Los agentes antidisturbios también se interpusieron y permitieron que tanto las familias con banderas vaticanas como los alternativos siguieran su camino.

La concentración contra la visita del Papa reunió a unas 1.000 personas entre feministas, colectivos homosexuales y grupos alternativos. Fue un acto lúdico y festivo que comenzó en la plaza de la Universitat -donde un grupo de lesbianas coreó "la Virgen María también entendía"- y concluyó en el paseo de Gràcia. Un transexual lanzó un discurso incendiario contra las instituciones y llamó a "quemar iglesias". Después, unos 200 jóvenes anarquistas se dirigieron a la línea policial y pitaron cuando el papamóvil bajó por Pau Claris, a 200 metros de ellos. No hubo incidentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de noviembre de 2010