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Castells sube la apuesta

El consejero aumenta en 500 millones la emisión de bonos y carga contra Mas

Seis días después de estallar la tormenta política que ha generado la emisión de bonos de la Generalitat, el consejero de Economía y Finanzas, Antoni Castells, compareció para "poner los puntos sobre las íes" y alejar la operación de endeudamiento de "la polémica pública" en la que la han colocado los partidos de la oposición, sobre todo CiU y el PP. La emisión, a su juicio, es "atractiva, necesaria e interesante", puesto que retribuirá el ahorro de los ciudadanos con unos intereses del 4,75%. El importe de la emisión es inicialmente de 1.000 millones, aunque son ampliables hasta 2.500 en lugar del tope de 2.000 que se previó inicialmente.

Castells aseguró ayer haber dejado pasar la polémica más agria sobre esta operación para salir a explicar las "bondades" de la emisión. Fuentes del Gobierno catalán señalaron que el silencio del consejero durante estos días ha sido decisión exclusivamente suya, aunque recordaron que ha seguido la misma estrategia en otras crisis, como la del apagón por la nevada de Girona.

Consciente de que la emisión que está pendiente de cerrar tal vez no sea la última que prepare antes de las elecciones, Castells insistió en que los partidos deben dejar al margen de la lucha partidista las finanzas públicas. Y para ilustrarlo, afirmó que le gustaría que el día que se "se inicie la comercialización" de los bonos los primeros en suscribirlos fuesen, "de la mano", "el señor Montilla y el señor Mas".

A partir de ahí Castells afeó a Mas que "ni el PP español cruzó esa raya", en referencia a la crisis de la deuda española de primavera. "Se ha ido a crear dificultades a la solvencia y a la credibilidad del país", lamentó. Las operaciones de endeudamiento, recordó Castells, ya estaban previstas en los presupuestos y se han ido realizando, con más o menos dificultades, a lo largo de este año con emisiones de bonos, pagarés y créditos. Incluyendo esta operación, quedan por conseguir 3.300 millones.Si la Generalitat ha optado, según Castells, por una emisión de deuda en el mercado minorista -es decir, cualquier ciudadano puede hacerse con bonos a razón de 1.000 euros por título-, no es solo por las dificultades de los mercados financieros. "Es un producto interesante que nos permite abrir una nueva vía que consiste en canalizar el ahorro doméstico, lo cual abunda en que haya menos vulnerabilidad", sostuvo Castells. Y puso un ejemplo: la Administración catalana tiene una deuda de cerca del 15% del producto interior bruto, mientras que la de Japón es del 250% de la riqueza nacional. "¿Quién invierte? Los propios japoneses", advirtió. Y auguró que otras comunidades seguirán a Cataluña en esta senda.

A pesar de que la remuneración del 4,75% es más elevada que el tipo histórico que ha tenido que pagar la Generalitat, de alrededor del 3%, Castells destacó que está 250 puntos básicos por encima del bono alemán, la referencia en los mercados de deuda soberana, y que es "razonable". "El bono español está 175 puntos por encima del alemán, no hay tanta difeencia. Y ya les gustaría a los portugueses, irlandeses y griegos tener nuestras condiciones...", remachó.

Castells salió en defensa de las emisiones públicas de la Generalitat justo cuando el líder de CiU, Artur Mas, dio marcha atrás y matizó sus contundentes críticas del fin de semana, cuando relacionó la operación con la circunstancia de que, a su juicio, "la Generalitat está pelada". Ayer Mas admitió que, si gobierna, sopesará la posibilidad de mejorar bonos a particulares para sanear las finanzas de la Generalitat, aunque con la opinión de la oposición antes de decidirlo.

Mas consideró razonable la emisión de bonos que impulsa el Gobierno catalán. "No hay críticas sobre el instrumento", dijo, sino "por no haber informado" y haber "hipotecado las finanzas de la Generalitat" en el último momento. Castells, no obstante, no descartó realizar más emisiones de deuda antes de las elecciones.

La presidenta del Partido Popular en Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho, aseguró que la Generalitat deberá afrontar unos intereses de 95 millones de euros por la emisión -en caso de que se lancen bonos por 2.000 millones- y cuantificó la operación en 30 euros por cada catalán. Castells aseguró que eso es cinco veces más de lo que en realidad costará.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de octubre de 2010