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Primera huelga general contra Zapatero

El Gobierno descarta rectificar tras una huelga de seguimiento muy desigual

El Ejecutivo trata con guante blanco un paro muy similar al de 2002 contra Aznar - La industria se paralizó, el comercio abrió y hubo incidentes en Madrid y Barcelona

La huelga también va por barrios. Para algunos, como las grandes fábricas de automóviles, fue total. Para otros, como el pequeño comercio o el funcionariado, muy limitada. Los sindicatos estaban satisfechos, porque creen que el seguimiento fue muy similar a la de 2002, que consideran un éxito porque acabó con el decretazo. Y sobre todo, porque esta huelga, contra un Gobierno del PSOE, con la peor crisis de la democracia, con cuatro millones de parados y muchos trabajadores con miedo a ser despedidos, y en medio de una inédita campaña de descrédito de los medios conservadores contra las centrales, era la más difícil para UGT y CC OO. "Estamos contentos, sobre todo porque la hemos hecho contra todos y contra todo, y ha salido", comentaba a EL PAÍS Cándido Méndez, secretario general de UGT, poco antes de empezar la gran manifestación en Madrid que remató el paro.

El Gobierno, principal objetivo de la protesta, cambió la estrategia de todos los Ejecutivos anteriores. En vez de minimizarla o criticarla, como hicieron todos los que le precedieron, José Luis Rodríguez Zapatero decidió apostar por una huelga de guante blanco.

Por primera vez se pactaron los servicios mínimos en el transporte, y se cumplieron. El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, evitó dar una cifra global, alabó la "responsabilidad" de los sindicatos, y evitó hacer hincapié en los incidentes con los piquetes, que se centraron especialmente en Madrid y Barcelona y dejaron 74 detenidos en toda España. "Ha tenido un seguimiento desigual, y un efecto moderado", fue lo más duro que dijo.

El Gobierno tiende la mano a las centrales e intenta no romper los lazos con los sindicatos, especialmente con UGT, en la que milita el 60% del grupo parlamentario socialista, Zapatero incluido. En la memoria está la traumática ruptura de los ochenta -Nicolás Redondo, entonces líder de UGT, estaba ayer en la manifestación con Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, líder de CC OO-. Zapatero quiere reunirse cuanto antes con los sindicatos y dejar atrás la huelga. Sin embargo, no hay ninguna posibilidad de que el Ejecutivo rectifique la reforma laboral, según fuentes oficiales. La decisión está tomada, forzada por la presión del mercado de deuda, y no hay marcha atrás posible.

Los sindicatos cifraron el seguimiento, sobre el total de asalariados -la reforma solo les afecta a ellos, no a los autónomos-, en el 70%. El consumo eléctrico, indicador clave, cayó un 14,7% respecto a lo previsto. El dato no alcanza el 20,5% de caída registrada en 2002, pero la actividad depende ahora más de la energía eléctrica, por lo que es una caída importante, similar a la de un festivo.

Los sindicatos no quieren oír hablar de esa mano tendida del Gobierno si no rectifica. Exigen que Zapatero retire la reforma laboral que abarata el despido, porque facilita acogerse al de 20 días por año frente al de 45 con una simple previsión de pérdidas.

Con contundencia pero también con un discurso sereno que sorteó los ataques directos al Gobierno, Méndez y Toxo instaron al presidente a rectificar. "No nos conformamos con el éxito de participación. No queremos cambiar el Gobierno. Queremos una rectificación de las políticas", aseguró el líder de CC OO.

Los sindicatos insistían en que nada será igual después de la huelga. Y lo cierto es que la fractura en la izquierda es evidente. Los huelguistas, y los manifestantes, que forman el corazón del electorado socialista, dieron un espaldarazo a los sindicatos. "La huelga ha sido una radiografía del poder sindical". "Los sindicatos han demostrado que no han perdido un ápice de fuerza", es el análisis de dos dirigentes socialistas. Tan claro está que la huelga la hace el corazón de la izquierda que llevó al PSOE al Gobierno que, además de varios diputados socialistas, en la manifestación estaba hasta Valeriano Gómez, ex secretario general de Empleo con Jesús Caldera.

El Gobierno evitó negar la huelga, como hizo el de Aznar en 2002. Fue la patronal la que se encargó de esa tarea. El presidente de CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, llegó a decir que solo había huelga donde había piquetes. "No ha habido huelga general hoy en España", dijo Arturo Fernández, de CEIM, la misma frase que usó en 2002 Pío Cabanillas y remató Mariano Rajoy, entonces vicepresidente: "Ha sido muy parcial".

La huelga fue desigual, pero importante. El Metro de Madrid, que funcionó a medio gas pero funcionó, iba medio vacío en hora punta. Casi no hubo autobuses. El tráfico fue el de un festivo. Las grandes fábricas, los grandes mercados, algunos puertos como el de Valencia, pararon. La SEAT de Martorell dejó de fabricar 1.700 coches ayer, según la empresa. Ciudades como la industrial Vigo vieron parar a la Citroën, los almacenes de Inditex también pararon, y en muchas ciudades como Sevilla hubo grandes manifestaciones que remató la de Madrid.

Los medios, siempre simbólicos, también sufrieron la huelga. Telemadrid no emitió en todo el día. Tampoco Canal Sur. Como TVE en la mítica huelga de 1988. La cadena pública, además de los telediarios pactados, emitió programas enlatados y películas antiguas -Cómo está el servicio, con Gracita Morales, toda una ironía.

Los periódicos, con ediciones muy limitadas y un importante porcentaje de periodistas en huelga, apenas llegaron a los quioscos. Las tiendas, en su mayoría, sí abrieron. Pero hubo poca actividad. Por no haber, no hubo ni siquiera grandes tensiones. Un antidisturbios se encaró con un joven manifestante frente al Congreso. Su jefe le recriminó y le apartó. "Si no podemos ni empujar un poco a la gente, ¿a qué hemos venido?, aquí no se puede trabajar", se quejaba después el agente con sus compañeros. Hasta en eso fue todo muy distinto a las huelgas anteriores.

Las cifras de la protesta

El Gobierno y los sindicatos UGT y CC OO han dado cifras dispares al alcance de la huelga general de ayer, pero han evitado una "guerra" de porcentajes al no poner en cuestión los datos del contrario "para no entrar en controversia". "Al final los datos son tozudos", aseguró el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho. Estos son los números de unos y otros, a nivel global y por sectores de actividad:

- Gobierno: Se ha escudado en que la huelga ha sido "muy dispar" para evitar precisar una cifra global de seguimiento, que ve "desigual y con efecto moderado".

- Sindicatos: 71,3%, calculado a las 12.00.

- Administración Pública: Según los sindicatos, 44% en la Administración General del Estado (7,5%, según el Gobierno), 52% en la autonómica y 65% en la local (12%, según la FEMP).

- Agricultura y ganadería: Seguimiento del 83%, según los sindicatos.

- Banca: La Asociación Española de Banca ofrece una cifra inferior al 4%, que los sindicatos elevan al 30%.

- Comercio: 10%, según el Gobierno, 62% según los sindicatos. La Asociación de Cadenas de Supermercados calcula entre el 2% y el 4% la "no asistencia" de empleados a sus puestos de trabajo.

- Comunicación: Seguimiento del 62%, según los sindicatos. Las cadenas autonómicas Telemadrid y Canal Sur han interrumpido su programación, pero en las cadenas nacionales apenas se ha notado. Los telediarios han visto reducida su duración en un 20%. Los diarios han lanzado ediciones reducidas. En EL PAÍS el seguimiento fue del 37%; el paro en el área digital se realizó el pasado martes, como en la edición impresa.

- Construcción: Un 90%, según los sindicatos. La Confederación Nacional de la Construcción lo limita al 10%, con un pico del 15% en Andalucía y un seguimiento prácticamente nulo en el País Vasco, Extremadura, Murcia, Navarra y Canarias. En Asturias, por el efecto de la protesta minera, un 70%.

- Educación: 60% en la pública, 40% en la privada, 78% en la universitaria, según los sindicatos.

- Industria: 95%, según los sindicatos. Las 17 fábricas de coches suspendieron la producción. La demanda eléctrica industrial cayó un 31%. La patronal del metal calcula un 50% de seguimiento en las grandes empresas, y una cifra mucho más irregular en las PYMEs.

- Sanidad: Los sindicatos hablan del 60% por la mañana y el 40% por la tarde. La central mayoritaria de médicos lo rebaja al 5% "en el mejor de los casos", con incidencia prácticamente nula entre doctores.

- Servicios: 65% según los sindicatos. El Gobierno habla del 3% en hostelería.

- Transporte: Seguimiento del 82% según los sindicatos, y del 21% según el Gobierno. Las centrales elevan la cifra hasta el 97% en el ferrocarril y el 98% en el sector aéreo. En el metro, en cambio, hablan del 50%. Celestino Corbacho ha agradecido el cumplimiento casi total (98%) de los servicios mínimos.

- Autónomos: "Nula incidencia", según la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos.

- Otros: Los sindicatos calculan un seguimiento casi total en los servicios de limpieza y de recogida de basuras (96%), y en Correos (90%).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de septiembre de 2010

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