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Primera huelga general contra Zapatero

"Esto no es para derribar a Zapatero, sino su política"

Los sindicatos presumen del respaldo ciudadano en las manifestaciones

Los secretarios generales de CC OO y de UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez respectivamente, sacaron ayer pecho antes miles de manifestantes que, en la puerta del Sol de Madrid, pidieron al Gobierno que rectifique su política económica y la reforma laboral. Ambos calificaron la huelga general de éxito, cifraron la participación de la manifestación en medio millón de personas e instaron al Ejecutivo a dar marcha atrás apoyándose en la izquierda parlamentaria.

"Habrá que seguir con la presión", dijo Esperanza, de 61 años, de Parla. Ella, como buena parte de las decenas de miles de manifestantes que tomaron ayer el centro de Madrid, desconfía de que el Gobierno vaya a derogar el decreto de la reforma laboral y muchas de las medidas económicas que han irritado a los sindicatos.

Resignación, pero también voluntad de hacerse notar y de protestar. La de ayer fue una protesta de los propios votantes de Zapatero, que vivió su primera huelga general como presidente. Si depende de Juan Carlos, un funcionario de universidades de 43 años, no volverá a ocupar ese puesto en las próximas elecciones. "Yo he votado al PSOE toda mi vida, pero Zapatero es una gran decepción, debería haber hecho las cosas de otra forma, podía. Quiero pensar que verá lo que hoy ha pasado aquí".

"No hay mejor desmentido a la campaña contra los sindicatos que el impacto de esta huelga. Zapatero debe agarrarse a este clavo ardiendo de la protesta para rectificar", recalcó Cándido Méndez, secretario general de UGT, quien subrayó que la huelga no buscaba tumbar al Gobierno del PSOE, sino acabar con las políticas económicas que ha estado aplicando. En la misma línea, el dirigente de CC OO, Ignacio Fernández Toxo, insistió: "Una ley se cambia con otra ley".

Sin incidentes de mención, muchos de los manifestantes repartieron también las críticas. El Gobierno, mal, pero los sindicatos, lentos en la reacción. Así opina Rafael Sánchez Jiménez, de 46 años, madrileño. "Lo sucedido es un reflejo de lo que pasa con los sindicatos: no hay jóvenes

sufren un ataque frontal y tienen que espabilar". Y también apunta a los sindicatos Alberto, 62 años, prejubilado de Parla y con una hija "que ha hecho huelga, pero que no está aquí porque cree que los sindicatos no lo han hecho bien". Antonio, un profesor de 50 años, fue claro: "Jamás le volveré a votar [a Zapatero]".

¿Rectificará el Gobierno? A pie de manifestación, pocos, muy pocos lo creen. Alberto, administrativo, 30 años, considera, pese a todo, que merece la pena seguir con la presión. Lo cree también Mario Hernández, concejal de Sanidad de Seseña (Toledo) por IU. "Habrá que seguir presionando. Al Gobierno no le queda otra que rectificar". "Zapatero, ¡dimisión!" fue el lema que más se repitió ayer, hasta la saciedad, aunque la consigna oficial rezase Así no, rectificación ya. "Pero ¡ya!", enfatizaba Patricia, una treintañera que llevaba un cartel colgado del cuello en el que decía: "Estoy en el paro por culpa de Zapatero".

[En Bruselas, los sindicatos europeos congregaron a unas 56.000 personas, según estimación de la policía local, si bien la CES elevó esa cifra a 100.000].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de septiembre de 2010