Irlanda reabre las dudas sobre la crisis fiscal y castiga parcialmente a España

El Tesoro irlandés y el español colocan sin problemas sus emisiones de deuda, pero a tipos de interés más elevados - El euro sube por encima de los 1,32 dólares

Una burbuja inmobiliaria, una economía que crecía a toda velocidad a base de cebar la bomba de la deuda (sobre todo privada y ahora también pública) y una vena obsesiva por las rebajas fiscales. No es la historia reciente de España, aunque se le parece: es la de la economía irlandesa. Irlanda se hunde a cada día que pasa en el pelotón de los países que los mercados perciben como más débiles, junto a Portugal y Grecia; un pelotón del que España trata de escapar sin acabar de distanciarse. El antaño tigre celta logró colocar ayer una emisión de deuda y salvó así un día complicado, pero paga unos tipos de interés cada vez mayores, similares a los de Grecia en enero, cuando empezó la crisis fiscal. Las urgencias irlandesas se dejan notar en España: el Tesoro colocó también su deuda sin mayores problemas, pero a tipos algo más elevados.

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Esos tipos son el precio del miedo: la incertidumbre acerca de una eventual crisis fiscal no acaba de disiparse. Los déficits de los países periféricos de Europa se han reducido rápidamente por los drásticos planes de ajuste. Y sin embargo los altos tipos de interés que se pagan son el mejor indicador de que persisten las dudas por la salida de la crisis. El Ejecutivo irlandés tiene un problema adicional: el agujero en sus bancos puede llevar el déficit a cifras que algunos analistas sitúan en torno al 20% del PIB.

Irlanda se enfrentaba a una jornada clave tras la tormenta de los últimos días. Al final respiró aliviada, a pesar de que no consigue sacarse de encima la amenaza de una crisis fiscal. El Tesoro irlandés (NTMA en sus siglas en inglés) consiguió colocar 1.500 millones de euros en bonos a cuatro y ocho años, pero se vio obligado a premiar a los inversores con tipos de interés sustancialmente más altos que antes del verano.

El hecho de que hubiera casi cuatro veces más compradores que bonos a colocar es una señal de que el mercado no teme una suspensión de pagos. A su vez, el aumento de la prima significa que Irlanda se acerca a la posibilidad de tener que recurrir al fondo de rescate europeo, bautizado como Fondo Europeo de Estabilidad Financiera. Los expertos creen que eso ocurrirá si los bonos irlandeses necesitan recurrir a tipos de entre el 7% y el 8% para conseguir compradores. En la subasta de ayer, el Tesoro colocó bonos a ocho años al 6%, un punto por encima del 5% de junio, y los títulos a cuatro años al 4,76%, frente al 3,62% de la subasta de agosto. Los bonos a 10 años -los que el mercado sigue con lupa-, que la víspera marcaron un récord al cotizar al 6,5%, bajaron al 6,2% tras la subasta.

Aunque los contribuyentes irlandeses tendrán que pagar más cara la financiación de las cuentas públicas, el Gobierno respiró con alivio porque tras esa subasta ha cubierto las necesidades de endeudamiento de hasta 20.000 millones de euros para este año.

Aun así, los problemas en Irlanda se han desatado tras las dudas que genera el hecho de que aún no se sepa con exactitud el coste total de la crisis bancaria y en particular si el Anglo Irish Bank va a necesitar nuevas inyecciones de capital público. Se espera que el Gobierno esté en condiciones de pronunciarse sobre ello a principios de octubre.

El gobernador del banco central irlandés declaró el lunes que el gasto público debería recortarse en otros 3.000 millones adicionales, añadiendo presión política a un Gobierno ya muy debilitado por la crisis. El primer ministro Brian Cowen tuvo que rechazar las peticiones de dimisión que ha recibido después de aparecer en un acto público todavía bajo los efectos del alcohol que había ingerido la víspera en una fiesta.

Irlanda peligra, pero esta vez no se da el efecto contagio. Al menos por ahora. En plena tormenta irlandesa, España captó más de 7.000 millones de euros con una demanda muy superior a la oferta en letras a un año y a 18 meses. A pesar de que mantiene las distancias con el grupo de rezagados de la crisis fiscal, España no es inmune a los crecientes temores sobre la deuda soberana europea: el Tesoro se vio obligado a aumentar la rentabilidad que paga por sus títulos, y puso fin a la racha de bajadas iniciada en julio, tras la publicación de las pruebas de resistencia a la banca, informa Álvaro Romero. Grecia colocó también sin problemas una emisión de letras, aunque sigue pagando tipos muy elevados. Y el euro rompió la cota de los 1,32 dólares.

Con el presidente Zapatero en Wall Street y el Ejecutivo a la espera del resultado de la huelga general y de la decisión de la agencia Moody's sobre la nota de solvencia, España se aleja de Irlanda -muy castigada por el lastre de su sector financiero- y de Portugal, con problemas para cumplir sus objetivos de recorte del déficit. Y sin embargo la prima de riesgo se mantiene y los tipos de interés de los bonos no acaban de flexionar, aunque tampoco suben a la velocidad de los irlandeses o los portugueses. España presenta los mayores aumentos de ingresos públicos y el mayor recorte del déficit entre los periféricos, pero lo más que se puede decir es que su situación se ha estabilizado: "Quedan aún muchos obstáculos por saltar", resumió Janet Henry, de HSBC.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 22 de septiembre de 2010.

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