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El fondo de rescate de la UE obtiene la máxima calificación para operar

La decisión permitiría activar el mecanismo de ayuda aprobado en mayo - La prima de riesgo de la deuda pública de Irlanda y Portugal marca récord

Las tres principales agencias de calificación de riesgos, Moody's, Fitch y Standard & Poor's otorgaron ayer la máxima calificación posible (AAA) al fondo de rescate europeo creado para ayudar a cualquier país que pueda tener dificultades en financiación de su deuda soberana. El fondo de rescate, denominado Facilidad Europea de Estabilidad Financiera, (FEEF) podrá hacer emisiones por un valor total de 440.000 millones de euros con la garantía de los 16 países del euro. La noticia coincidió con un día pésimo en el mercado de deuda para Irlanda y Portugal.

La concesión de la máxima calificación entierra algunas de las incertidumbres existentes y abre el camino para que el fondo de rescate pueda ser ya operativo. Al FEEF se le considera el embrión del futuro Fondo Monetario Europeo, cuya creación constituiría un instrumento decisivo para la estabilización de la zona euro.

El fondo podrá hacer emisiones por hasta 440.000 millones de euros

Las pruebas de resistencia a los bancos griegos se aplazan un mes

La creación del FEEF se acordó en la tormentosa noche del pasado 9 de mayo, tras varias jornadas en las que algunos países del euro sufrieron la peor embestida de los mercados. Este fondo forma parte de un paquete de ayudas más amplio que totaliza 750.000 millones de euros, de los que 250.000 millones serán aportados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y otros 60.000 por el Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera constituido por la Comisión Europea con la garantía del presupuesto comunitario. Este paquete, que hasta ahora no se ha utilizado, se suma al fondo de 110.000 millones constituido anteriormente para ayudar a Grecia, y del que ya se han dispuesto los primeros tramos.

El fondo tiene capacidad para efectuar emisiones de eurobonos, con la garantía de los Estados miembros, en proporción a su contribución al capital del Banco Central Europeo (BCE). Los principales garantes son Alemania, con 119.390 millones; Francia, 89.657; Italia, 78.784 y España, con 52.352 millones de euros.

Hans-Werner Sinn, en un trabajo publicado en CESifo, señala que la suma de todas las ayudas empleadas o factibles de movilización (750.000 millones de uso general; 110.000 millones específicos para Grecia y los 60.000 millones de deuda soberana adquirida por el BCE) ascienden a 920.000 millones de euros: una cifra ligeramente inferior a la deuda pública conjunta de Grecia, Portugal y España que a finales de 2009 ascendía a 1,06 billones de euros.

Klaus Regling, jefe ejecutivo del FEEF, manifestó ayer su satisfacción por la máxima calificación obtenida, lo que interpretó como una clara confirmación de que el fondo "puede desempeñar el papel previsto y ser una de las piedras angulares de la estrategia europea para mantener la estabilidad del mercado de deuda soberana en la zona euro". Regling precisó, no obstante, que en su opinión, "el escenario central es que el fondo no precisará ser operativo". "Lo importante es estar aquí en caso de necesidad", añadió, y recordó que "solo sería operativo si lo pide algún Estado".

El optimismo de Regling resulta algo chocante con el clima que dominó ayer en el mercado de deuda de algunos países. La prima de riesgo que hubo que pagar a los inversores de bonos de Irlanda y Portugal a 10 años con respecto al bund alemán alcanzó su precio más elevado desde la creación del euro. Los bonos irlandeses y portugueses se situaron respectivamente a 399 y 392 puntos básicos por encima del bono alemán. Los inversores exigieron una rentabilidad del 6,64% para los bonos irlandeses y del 6,47% para los portugueses, mientras que los alemanes se negociaron al 2,45%. España se quedó fuera de esa tormenta en el mercado de deuda.

Los seguros para cubrir un eventual impago de deuda irlandesa, conocidos como Credit Default Swaps (CDS), registraron un máximo histórico al dispararse hasta los 448 puntos básicos, por las perspectivas de su déficit público. En el caso de Grecia, los CDS descendieron de los 882 puntos a los 852, que ha registrado una clara mejora en el control de su déficit. En Grecia, sin embargo, la atención está centrada en el aplazamiento de las pruebas de resistencia de su banca, tras la escasa credibilidad que habían dado las realizadas el pasado julio, en las que solo una entidad, el Banco Nacional de Grecia, suspendió. El FMI y el BCE acordaron ayer dar un mes más de plazo a Grecia para realizar las pruebas adicionales a las que se había comprometido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de septiembre de 2010