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Nuevo curso escolar

Aunque aumentan las matriculaciones en FP, se mantiene el desajuste entre oferta y demanda

Coincidiendo con el inicio del nuevo curso escolar se ha conocido el informe anual de la OCDE que analiza el estado de la educación en todos los niveles para todos los países que conforman dicha organización, incluyendo España, aunque con datos del curso 2007/08. Lo que se advierte en los informes de los últimos años es que los datos generales de España, especialmente los cuantitativos, y la estructura general de nuestro sistema educativo, van convergiendo con la del resto de los países desarrollados, aunque con algunas salvedades que merecen atención y medidas por parte de los responsables educativos.

La fundamental se refiere a la enseñanza secundaria posobligatoria, es decir, Formación Profesional y Bachillerato. Las cifras de escolarizados en los niveles obligatorios o en la Universidad son homologables con las del resto de los países, aunque en el caso de la Universidad hay problemas de calidad y de relación con el mundo productivo que deben ser resueltos si queremos que cumpla adecuadamente con su misión en la sociedad.

Pero en el caso de la Formación Profesional, la situación es muy distinta. La tasa de matriculados y egresados en este tipo de enseñanzas es muy inferior a la media, lo que ocasiona una serie de desajustes. Este nivel de profesionales es el que encuentra acomodo en el mercado laboral con más facilidad y los puestos que no se cubren por falta de personal con esta cualificación son ocupados por titulados universitarios que no encuentran otros trabajos más acordes a su formación. No solo por la falta de adecuación de esta a las necesidades productivas, sino también por la peculiar estructura de nuestra economía, muy deficiente en la incorporación de conocimiento.

Con todo, la situación ha ido mejorando paulatinamente y las cifras de este año muestran un considerable crecimiento en la demanda de Formación Profesional. Podría ser únicamente un efecto de la crisis y de las mayores dificultades para encontrar trabajo por parte de los jóvenes, pero la progresión en los últimos años parece indicar que se está produciendo también un lento cambio en la consideración de este tipo de educación por parte de las familias.

No cabe sino perseverar en este camino y seguir ampliando las oportunidades de formación posobligatoria, principalmente la profesional, invirtiendo en centros y profesores, organizando su relación con las empresas y su inserción en el mercado laboral y combatiendo la imagen de alternativa de segundo nivel para quienes no pueden acceder al Bachillerato y la Universidad. El informe de la OCDE es un instrumento para detectar los factores en los que es preciso incidir para mejorar algo tan esencial para nuestro futuro como el sistema educativo, al que le queda todavía mucho recorrido en atención presupuestaria, consideración social de quienes se dedican a él y, sobre todo, en aspectos de calidad y equilibrio entre los distintos niveles y modalidades de enseñanza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 09 de septiembre de 2010.

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