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Los partidos muestran su unidad con la aprobación unánime de la ley de víctimas

El alto el fuego de ETA ha cogido esta vez unidos a los partidos y la casualidad quiso que ayer se comprobara en la votación unánime de la reforma de la ley de víctimas del terrorismo. "Hoy la voluntad de acabar con el terrorismo es más firme que nunca y el final está más cerca", aseguró el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, en el cierre de las intervenciones.

Se trata de tapar los agujeros de la ley para, por ejemplo, reconocer por primera vez a los amenazados como víctimas del terrorismo, para que tengan acceso a ayudas; la gratuidad de la asistencia jurídica para todas las víctimas y la prohibición expresa de que en los lugares públicos se permita la exhibición de símbolos o monumentos que exalten y homenajeen a terroristas. Se incluye la supresión de los nombres de calles y plazas públicas que hagan referencia a terroristas.

En nombre del PSOE, Txiki Benegas aseguró que se trata de hacer "justicia, posiblemente con retraso, pero justicia con quienes han sufrido en su propia carne los zarpazos del terrorismo".

El clima de unanimidad solo quedó mínimamente amenazado porque el diputado del PNV Emilio Olabarría mostró su malestar por palabras previas del portavoz del PP Alfonso Alonso. El diputado del PP pidió que se hagan "las reformas para evitar que ninguna franquicia de ETA se cuele en las elecciones". Y Olabarría le acusó de "estigmatizar a determinadas formaciones", de haber hecho "demasiadas reflexiones colaterales" y hablar "más de terroristas que de víctimas". "No siga patrimonializando el dolor de las víctimas para conseguir réditos políticos", dijo.

Sobre el último comunicado de ETA, Alfonso aseguró que "ahora que ETA busca oxígeno y pretende de nuevo el engaño, las fuerzas políticas deben responder que la democracia nunca puede considerar a ETA como un sujeto político". Y Joan Ridao (ERC) que "constituye una noticia positiva porque, aunque sea necesario un cese definitivo, eso no hace menos significativo el compromiso de no seguir matando".

Solo 10 diputados del PP asistieron al inicio del debate y ningún ministro estuvo tampoco presente durante las intervenciones de los portavoces.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de septiembre de 2010