Zapatero no abrirá una crisis de Gobierno con el "relevo" de Corbacho

El jefe del Ejecutivo rechaza cambiar su equipo en plena fase de las reformas

La salida del Ejecutivo del ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, en octubre, y anunciada ayer para reforzar la lista del PSC en las elecciones catalanas de noviembre, o el posible cese de la titular de Sanidad, Trinidad Jiménez, por la competición electoral en la Comunidad de Madrid, no conllevará una crisis gubernamental.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tuvo interés especial en que tras la reunión del Consejo de Ministros de ayer, su portavoz, María Teresa Fernández de la Vega, lo dejara claro. Tras confirmar que Corbacho había tomado la decisión de dejar el Gobierno -el pasado 20 de agosto- de común acuerdo con Zapatero y el presidente de la Generalitat, José Montilla, la portavoz gubernamental señaló: "La consecuencia será, en su momento, si se produce, que el presidente proceda al relevo del ministro. Nada más".

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Zapatero quiere zanjar de raíz cualquier expectativa de cambio de Gobierno. Fernández de la Vega argumentó ayer que a Zapatero no le interesaba desviar la atención principal del Ejecutivo, que es el combate contra la crisis económica, con una remodelación del Ejecutivo. "No hay crisis de Gobierno. El Gobierno está dedicado íntegramente en trabajar por el bienestar de la ciudadanía", dijo ayer la portavoz insistentemente.

Esta argumentación es idéntica a la que el propio Zapatero utilizó para neutralizar la corriente interna del PSOE y externa a favor del cambio de Gobierno con ministros más veteranos que se generó en junio, al finalizar la Presidencia española de la UE. Entonces, el presidente señaló, además, que un cambio de Gobierno no tenía sentido porque podía verse amortizado en semanas a nada que la economía española sufriera otra convulsión como las que soportó en febrero y mayo.

Sin embargo, ahora, tras pasar el verano, Zapatero tiene nuevos argumentos para no proceder al cambio de Gobierno. Según su entorno, no tiene sentido un cambio en profundidad cuando el actual equipo económico -con Elena Salgado al frente, con la que Zapatero se siente a gusto- ha cogido el tono para afrontar la crisis económica y se encuentra en pleno período de reformas. Un calendario de ajustes que se reanuda la próxima semana, con la aprobación en el Congreso de la reforma laboral y culmina a fin de año con la de las pensiones.

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Un cambio de Gobierno generaría, además, una pérdida de tiempo para que el nuevo equipo lograra consistencia y ese tiempo es muy necesario para no distraerlo del objetivo de lucha contra la crisis, añaden las mismas fuentes. En este sentido, la salida del Ministerio de Trabajo e Inmigración de Corbacho le genera un problema a Zapatero porque afecta a un departamento crítico en la gestión de la crisis, aunque el presidente lo ha asumido ante la importancia que le da a la situación de Cataluña.

Zapatero pretende sustituir a Corbacho por un candidato con perfil similar, esto es, un político con una buena relación con los sindicatos y defensor del diálogo social. En esa línea, fuentes socialistas especulan con el nombre del gestor sindical Valeriano Gómez o con el de la actual consejera de Trabajo en Castilla-La Mancha, María Luz Rodríguez, que ya estuvo en Trabajo con el equipo de Jesús Caldera.

Corbacho no cesará hasta que se celebre la huelga que UGT y Comisiones Obreras han convocado el 29 de septiembre para evitar a su sucesor ese conflicto.

María Teresa Fernández de la Vega junto a Trinidad Jiménez, tras el Consejo de Ministros.
María Teresa Fernández de la Vega junto a Trinidad Jiménez, tras el Consejo de Ministros.CRISTÓBAL MANUEL

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