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La lucha contra el terrorismo

Siete internos de ETA acceden a permisos regulares y aspiran a la prisión atenuada

Los presos son disidentes de la banda que cumplen su condena en la cárcel de Nanclares de Oca (Álava) - Entre ellos se encuentra el 'histórico' Kepa Pikabea

Siete presos disidentes de la banda terrorista ETA que han condenado la violencia y que están recluidos en la prisión de Nanclares de Oca (Álava) han logrado la concesión, por parte del Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, de permisos regulares que les permiten salir de prisión hasta un máximo de 36 días al año. La medida se ha adoptado con el visto bueno del fiscal y de la junta de tratamiento de la cárcel, que se encarga de clasificar a los internos en los distintos grados penitenciarios.

Una vez logrados estos permisos, los presos, clasificados en segundo grado, aspiran a que se les aplique una medida prevista en el artículo 100.2 del reglamento penitenciario que faculta a la Dirección General de Instituciones Penitenciarias, dependiente del Ministerio del Interior, a conceder un régimen personalizado de cumplimiento. Pretenden acceder a la prisión atenuada para poder salir de la cárcel a diario (salvo el fin de semana) para trabajar o estudiar. Esta norma se ha aplicado ya a tres internos de la prisión de Nanclares de Oca (Álava). Dos de ellos son Andoni Muñoz de Vivar e Iñaki Rekarte. En estos casos, el buen comportamiento de los internos durante los permisos previos fue un elemento definitivo para la concesión de esta medida. Estos dos presos, junto a Jorge Uruñuela, fueron los primeros en conseguir los permisos las pasadas Navidades.

Los permisos son de seis días que se distribuyen en meses alternos

Los reclusos aspiran ahora a salir a diario para trabajar o estudiar

Las salidas de las que son ya beneficiarios los siete presos las concede el juez central de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, José Luis de Castro, previa solicitud del preso y a propuesta de la junta de tratamiento de la prisión de Nanclares. En todos los casos, el magistrado ha autorizado la medida con el informe favorable del Ministerio Fiscal. Todos los internos tienen un pronóstico favorable de reinserción, han condenado la violencia y han empezado -o se han comprometido- a hacer frente a las indemnizaciones que tienen que pagar a las víctimas.

Los permisos regulares, que inicialmente eran muy cortos, han ido creciendo paulatinamente, siempre dentro de los límites que establece la ley. Los primeros en concederse tenían una duración de solo tres o cuatro días que los presos disfrutaban cada dos meses. Con el tiempo se han ido alargando hasta el momento actual, en el que los siete internos gozan de 36 días al año fuera de la cárcel. Pueden salir seis días seguidos en meses alternos con el único requisito de presentarse a diario en alguna dependencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Entre los internos que han gozado de estas salidas se encuentran algunos históricos con amplio historial delictivo pero que han roto desde hace tiempo con la organización terrorista, como Kepa Pikabea, implicado en una decena de atentados y con varias condenas por asesinato. También está entre ellos José Luis Álvarez Santacristina, Txelis, el antiguo jefe político de ETA -el ideólogo de la organización- condenado, entre otros delitos, por la inducción del asesinato del catedrático de Derecho Mercantil Manuel Broseta en 1992 y por ordenar desde su puesto de dirigente de la organización el cobro del impuesto revolucionario. Txelis ha pedido ya la concesión de la medida del 100.2.

Tanto Txelis como Pikabea fueron expulsados del colectivo de presos de ETA en febrero de 2008 -el primero había sido expulsado de la banda 10 años antes- por no someterse a las directrices de esta asociación y reunirse con Txema Urkijo, asesor de la Oficina de Víctimas del Gobierno vasco.

El resto de presos con permisos son Andoni Alza Hernández, José Manuel Fernández Pérez de Nanclares, Luis María Lizarralde, Fernando de Luis Astarloa y Jorge Uruñuela. Alza, Pikabea y Astarloa firmaron -junto a Joseba Urrusolo Sistiaga, Carmen Gisasola y Rafael Caride- una carta el pasado mayo dirigida al colectivo de presos de ETA en la que se planteaba por primera vez el "reconocimiento" y la "reparación" de los daños causados por ETA a las víctimas y animaban a sus ex compañeros a romper con la disciplina del colectivo de presos y acogerse a beneficios penitenciarios "para participar en los debates a favor de un cambio de ciclo".

En enero, Fernando de Luis Astarloa, Luis María Lizarralde, Andoni Alza y José Manuel Fernández Pérez de Nanclares -junto a José Antonio Hernández Velasco y Josu García Corporales- anunciaron a través de una carta su "desvinculación por voluntad propia" de la banda terrorista. Aseguraban que habían abandonado ETA y que en ningún caso habían sido expulsados.

Los beneficiarios de los permisos se encuentran en segundo grado -el régimen ordinario-. El Código Penal recoge unas condiciones muy estrictas para que se puedan conceder tanto el tercer grado como la libertad condicional a los presos por terrorismo. Instituciones Penitenciarias endureció además las condiciones en que este tipo de reclusos pueden redimir condena.

Para ambas medidas debe haber un pronóstico favorable de reinserción. El penado debe mostrar "signos inequívocos de haber abandonado los fines y los medios terroristas"; tiene que haber colaborado con las autoridades "para impedir la producción de otros delitos por parte de la banda armada", "atenuar los efectos de su delito" o ayudar, en los casos en los que sea posible, a "la identificación, captura y procesamiento de responsables de delitos terroristas, para obtener pruebas o para impedir la actuación o el desarrollo de las organizaciones o asociaciones a las que haya pertenecido o con las que haya colaborado".

Todo ello podrá acreditarse según el Código, "mediante una declaración expresa de repudio de sus actividades delictivas y de abandono de la violencia y una petición expresa de perdón a las víctimas de su delito, así como por los informes técnicos que acrediten que el preso está realmente desvinculado de la organización terrorista y del entorno y actividades de asociaciones y colectivos ilegales que la rodean".

PRESOS QUE ESTÁN DISFRUTANDO DE PERMISOS REGULARES. Desvinculados de ETA y a favor del resarcimiento a las víctimas

- Kepa Pikabea. Nació el 5 de agosto de 1955 en Navarra. Con 25 años se integró en el comando Adarra de ETA, donde comenzó su andadura con la banda terrorista. Formó parte de la cúpula directiva de la organización a principios de los noventa con el entonces máximo dirigente Francisco Múgica Garmendia, Pakito. Fue detenido en 1994 en Francia. Está implicado en una veintena de asesinatos. Fue expulsado del colectivo de presos de ETA en febrero de 2008 por "romper la disciplina", en una maniobra que la policía interpretó como un intento de evitar una sedición entre los internos. En mayo animó a sus ex compañeros a apostar por el reconocimiento de las víctimas y a participar en "un cambio de ciclo".

- José Luis Álvarez, 'Txelis'. Ex jefe del aparato político de ETA. Condenado por ordenar el asesinato del catedrático y ex senador Manuel Broseta en 1992 -año en el que fue detenido- y por su relación con el cobro del impuesto revolucionario. Redactó una carta el pasado octubre en la que reafirmaba su rechazo a la violencia y su ruptura con la banda, que lo expulsó en 1998 después de que firmara una carta rechazando el asesinato del concejal del PP de Ermua Miguel Ángel Blanco. En febrero de 2008, fue formalmente excluido del colectivo de presos de ETA -al que, en realidad, él había renunciado meses antes-. Dirigió también una carta en 2003 al juez de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional en la que insistía en su abjuración de la violencia.

- Jorge Uruñuela. En prisión desde 2006. Cumple condena de 16 años por actos de violencia callejera. Prendió fuego a un concesionario de coches y a una sucursal bancaria. El hecho de haber suscrito una declaración de condena del terrorismo, solicitar perdón a las víctimas y mantener un rechazo activo a la violencia frente a sus ex compañeros, le valió el acceso a los primeros permisos de tres días, concedidos por el juez las pasadas Navidades.

- José Manuel Fernández Pérez de Nanclares. Detenido en mayo de 1992 por colaborar con el comando Vizcaya y condenado a 41 años de cárcel. Fue cómplice de un atentado contra un guardia civil al dar cobijo en su casa al asesino, Javier Martínez Izaguirre. Los agentes hallaron en su chalé de Barrika (Vizcaya) un zulo dispuesto para albergar

a un secuestrado. Se desvinculó de ETA "por voluntad propia" el pasado enero.

- Luis María Lizarralde. Detenido en Uruguay en mayo de 1992 y extraditado a España dos años después. Condenado a 74 años por varios asesinatos, entre ellos el de un guardia civil en julio de 1981 en Irún con el comando Donosti. En mayo firmó la carta enviada al colectivo de presos que rechazaba la violencia y proponía la reparación

de las víctimas.

- Andoni Alza. Detenido en San Sebastián en 1984 acusado de formar parte de un comando de información. Pasó tres años en la cárcel. En 1991 fue detenido de nuevo y condenado a 30 años por pertenencia a ETA y tenencia de armas y explosivos. Lleva 19 años en prisión. En mayo firmó la carta de reparación a las víctimas.

- Fernando de Luis Astarloa. Detenido en 1987 en Francia y condenado a 100 años por su participación en dos asesinatos y varios atentados con explosivos. Se desvinculó de ETA en enero de 2010 y firmó la carta que pedía resarcir a las víctimas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de julio de 2010

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