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El juez no creyó a la mujer asesinada en Granada

El novio la mató tras ser juzgado y absuelto por maltrato

El juez que absolvió de violencia machista a Juan Heredia, el homicida de Pinos Puente (Granada), unos días antes de que matara a su novia, Rafaela Rueda, basó su decisión en la falta de credibilidad de la mujer. En la sentencia del pasado 22 de junio, Ernesto Carlos Manzano, titular del Juzgado de lo Penal número 6 de Granada, sostiene que no hay razón para condenar a Heredia, de 67 años, de la amenaza de muerte y las lesiones de las que le acusó su ex pareja, de 42, al resultar imposible "dar crédito suficiente" al testimonio de ella. El juicio rápido se celebró el 21 de junio, diez días antes de que el presunto asesino golpeara a Rafaela Rueda con una azada hasta matarla en plena calle.

El magistrado no vio "suficiente pasión" en el testimonio de la víctima

Entre la denuncia de Rafaela Rueda y su muerte transcurrió un mes

Entre la denuncia de Rueda y el fatídico encuentro con su ex pareja transcurrió justo un mes. La mujer se presentó ante la Guardia Civil de Pinos Puente a mediodía del 1 de junio. Allí, según el relato de hechos que recoge la sentencia, contó que, cuatro días antes, él la insultó y amenazó con una escopeta de caza en la casa que todavía compartían y le acusó de tener un amante. "Si no eres para mí, no eres para nadie", le dijo. A la mañana siguiente, el hombre, en medio de otra discusión, "le propinó varios empujones y le golpeó en el costado", según recoge el escrito de acusación de la fiscal delegada de Violencia sobre la Mujer de Granada, Susana Vega.

Rueda acudió al médico en la tarde del 30 de mayo para que le vieran un hematoma de un centímetro que tenía en el brazo izquierdo. Tras la denuncia de la mujer, el Juzgado de Violencia número 1 de Granada dictó una orden de alejamiento y de prohibición de comunicación contra Juan Heredia y le suspendió el derecho a la tenencia de armas.

Al juicio, que se celebró 20 días después, el hombre llegó como acusado de un delito de lesiones y de otro de amenazas. El fiscal pedía por cada uno de ellos 12 meses de prisión y la prohibición de comunicarse con Rafaela Rueda y de acercarse a menos de 200 metros durante dos años. Pero la declaración de la víctima, el único testimonio directo que escuchó el tribunal, no convenció al juez. En opinión del magistrado, tras la denuncia de la mujer hay "ciertas sospechas de disputas de fondo" respecto a quién de los dos se iba a quedar tras la separación con la casa que compartían. De hecho, sólo 13 días antes de que Rueda denunciara a su ex pareja, él le había denunciado a ella, también por presuntos malos tratos y había exigido que abandonara la vivienda. El hombre retiró la denuncia unos días más tarde.

El juez también destaca en su sentencia la "excesiva parquedad y escasísimas pasión y convicción" con que se expresó la mujer. La presencia de la lesión en el brazo tampoco probaba el maltrato, según el magistrado, porque no pudo quedar "suficientemente esclarecido" ni cómo ni cuándo se produjo la lesión. Asimismo, el fallo no aprecia prueba "objetiva alguna" de los empujones y puñetazos en los costados que ella denunció.

Por último, el juez advierte "significativas contradicciones e incoherencias" entre las manifestaciones de la mujer ante la Guardia Civil y su declaración en el juicio. Entre otras supuestas incongruencias, el magistrado cita que Rafaela Rueda dijo a los agentes que había tardado tres días en ir al médico tras la agresión de su pareja porque "estaba mareada y no tenía quien le acompañase", mientras que al tribunal le dijo que no fue antes al médico "por miedo".

Al magistrado también le resulta "paradójico" que la víctima no abandonara la casa "tras la supuesta agresión" y advierte de que, en la denuncia, la mujer atribuyó la actitud de él a "celos", aunque en el juicio dijo que todo era porque el hombre "quería echarla de la casa".

El juez de lo Penal dictó su sentencia absolutoria el 22 de junio y decretó que se levantara la orden de alejamiento impuesta por la juez de Violencia. El pasado jueves, esta orden todavía estaba vigente porque la sentencia no había sido notificada a las partes, pero no sirvió para evitar que Juan Heredia golpeara a su novia hasta la muerte con una azada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de julio de 2010