Aquino promete frenar la corrupción al asumir la presidencia de Filipinas

Conocido como Noynoy, el hijo de la ex presidenta enciende a las masas

Benigno Noynoy Aquino volvió a repetir ayer, al asumir la presidencia de Filipinas, su firme compromiso contra la corrupción. "En este país la justicia es más una aspiración que una realidad", dijo el nuevo presidente de este archipiélago de 7.100 islas a los cientos de miles de filipinos que abarrotaban las calles de Manila para felicitarle en su toma de posesión.

"No solo nunca robaré, sino que arrestaré a quienes lo hagan. Debemos predicar con el ejemplo". Con estas palabras, el hijo de la adorada Corazón Aquino reconoció la esperanza depositada en él por millones de filipinos que le votaron masivamente en las elecciones presidenciales del pasado 10 de mayo. Ayer, reiteró su compromiso de lucha tanto contra la corrupción como contra la pobreza, los males que frenan el futuro de la mayoría de los 98 millones de filipinos.

Su compromiso de luchar contra la pobreza despierta la esperanza

Hijo también del asesinado senador Benigno Aquino -de ahí que en el influyente círculo pronorteamericano le llamen Benigno Aquino III-, el presidente se ha comprometido a renovar la clase política filipina y acabar con el nepotismo reinante. Con un Parlamento copado por las dinastías políticas, Aquino -él mismo cuarta generación de políticos- asegura que no nombrará a ningún familiar "hasta cuarto o quinto grado de consanguinidad" para ningún cargo oficial.

Economista, de 50 años, Noynoy insistió durante la campaña electoral en que dedicará los seis años de su mandato a impulsar el desarrollo y construir una sociedad más igualitaria. El crecimiento económico experimentado durante los nueve años de la presidencia de Gloria Macapagal Arroyo -una media del 5% anual- no hizo más que exacerbar las diferencias existentes entre ricos y pobres. Más de un tercio de la población de Filipinas vive bajo el umbral de la pobreza, con menos de un euro al día.

Pero Aquino no lo tendrá fácil. A pesar de ganar por goleada, con el 42% de los votos, a enorme distancia de su principal rival, el ex presidente Joseph Estrada, que obtuvo un 25% de apoyo, el presidente tiene el enemigo en casa. Su vicepresidente es Jejomar Binay, alcalde del distrito financiero de Makaty, el más rico de Manila. En Filipinas se vota por separado a los candidatos a la presidencia y a la vicepresidencia, lo que provoca disfunciones como esta, en la que Aquino tiene forzosamente como número dos a la mano derecha del corrupto Estrada. Su compañero del Partido Liberal, el senador Manuel Mar Roxas, con el que se presentaba en tándem, resultó derrotado por Binay.

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La oposición parlamentaria tampoco le brindará ayuda. En la bancada se sienta la familia al completo del dictador Ferdinand Marcos. Desde la viuda, Imelda Marcos, de 81 años y conocida por su rapacidad sin límites cuando era primera dama, a la hija Imee, que salió elegida gobernadora por Ilocos del Norte, la provincia natal del dictador; pasando por el hijo, Ferdinand, conocido como Bongbong, quien tras su reelección al Senado ha anunciado su intención de presentarse a las presidenciales de 2016.

Aquino se topa también con otro hueso duro de roer: su predecesora, cuya elección en 2004 estuvo rodeada de denuncias de fraude. El nuevo presidente se ha comprometido a investigar esas y otras denuncias de corrupción contra ella. Arroyo, que ha ganado un escaño en el Senado, no se quedará de brazos cruzados. La batalla se presenta sangrienta.

El recuerdo de Cory Aquino -el ama de casa que, tras el asesinato de su marido al volver del exilio en 1983, emergió del dolor como símbolo frente a la opresión y arrojo frente a las dificultades para la democratización de Filipinas- ha beneficiado enormemente la imagen de su hijo como esperanza de los olvidados. De hecho, el fallecimiento de Corazón, víctima de un cáncer, en agosto pasado, levantó una ola de reconocimiento y simpatías que fue determinante en la decisión del Partido Liberal de nombrar a Noynoy candidato a las presidenciales.

Como hizo su madre, Benigno Aquino ha anunciado que no vivirá en Malacañang sino en su residencia familiar. El palacio será solo el lugar de trabajo. Soltero y sin hijos, no bebe alcohol, ni fuma y vence su timidez con discursos de estilo directo y sencillo con los que arrastra a las masas. Entre sus tareas estará también la pacificación de Filipinas, donde operan varios grupos armados.

Benigno Aquino jura su cargo como nuevo presidente de Filipinas en una ceremonia en Manila.
Benigno Aquino jura su cargo como nuevo presidente de Filipinas en una ceremonia en Manila.EFE

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