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Una mayoría arrolladora

Telefónica logró el respaldo de los accionistas de PT tras elevar a última hora de 6.500 a 7.150 millones su oferta sobre el 50% de Brasilcel, la sociedad holandesa que controla el 60% de Vivo. Hasta accionistas portugueses del núcleo duro de PT como el Banco Espirito Santo (BES) votaron a favor de la operación.

El resultado fue de 748.952 votos (cada voto equivale a 500 acciones), el 73,9% de los emitidos y un 41,77% del capital, a favor de la oferta por sólo 264.354 votos (26,09% de los emitidos y el 14,74% del capital). Las abstenciones fueron de 114.293 votos, el 6,37% del capital. Eso suma el 62,9% al que se permitió votar, puesto que a Telefónica (con su 2%) y a algunos accionistas que le compraron acciones como Mediobanca y Société Générale (con un 3,8%) se les prohibió por conflicto de intereses. Sí votó TPG-Axon, que compró a Telefónica un 4,24%.

La junta duró dos horas y media, menos de lo previsto. Tras una suspensión de varias horas de la cotización de PT en Lisboa, los títulos de la operadora se desplomaron. La expectativa de la venta de Vivo a Telefónica había provocado que la acción subiese por la mañana un 5,4% hasta 8,75 euros, pero desde esa cima hasta el cierre cayeron un 6,5%.

El veto portugués desató un alud de críticas de inversores, analistas y hasta de la prensa portuguesa. El presidente del BES, Ricardo Salgado, advirtió del riesgo de una opa de Telefónica sobre PT cuando se anule la acción de oro. El diario Jornal de Negocios dijo que "el veto va en contra del mercado, en contra de la gestión y en contra de la decencia y revela un país próximo al subdesarrollo económico", para añadir que es una "extorsión de los derechos de los propietarios de PT" que supone "una vuelta a los vergonzosos días en que el Estado vetó la venta de los bancos de Champalimaud al Santander", que luego dio lugar a un arreglo en los años noventa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de julio de 2010