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El rey saudí garantiza apoyo a Obama en Oriente Próximo

El presidente norteamericano, Barack Obama, recibió ayer en la Casa Blanca al rey Abdulá de Arabia Saudí. En el tercer encuentro entre ambos mandatarios, Obama pidió al monarca saudí su colaboración para rebajar la tensión en Oriente Próximo, atajar la violencia sectaria en Afganistán y presionar a Irán para que abandone su programa nuclear.

"Hemos hablado sobre nuestro interés y nuestro esfuerzo común para combatir la violencia extremista", dijo Obama en una conferencia de prensa conjunta. Abdulá, por su parte, garantizó a su anfitrión el apoyo saudí a la iniciativa de diálogo árabe-israelí que promueve Washington.

Abdulá alabó también al presidente de EE UU y dijo que las relaciones entre ambos países pasan por uno de sus mejores momentos. "A lo largo de las pasadas siete décadas, nuestra relación se ha fortalecido, la hemos ensanchado y hemos profundizado en ella".

La visita del rey Abdulá a Washington tiene lugar una semana antes que la del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, con quien la Administración de Obama mantiene unas tensas relaciones. La Casa Blanca busca un modo de impulsar las conversaciones indirectas entre judíos y palestinos, en punto muerto después del ataque israelí a una flotilla con ayuda humanitaria para Gaza, el pasado 31 de mayo, en el que murieron nueve activistas, uno de ellos, un turco-estadounidense de 19 años.

Guerra afgana

Como sus predecesores, Obama intenta encauzar el proceso de paz en Oriente Próximo con el objetivo a medio plazo de lograr que israelíes y palestinos entablen conversaciones directas. Pero las relaciones de su Administración con el Gobierno de Netanyahu se encuentran en un periodo de gran frialdad, que se inició en marzo con el anuncio por parte de Tel Aviv de una ampliación de los asentamientos de colonos judíos en Jerusalén Este, justo cuando el vicepresidente norteamericano, Joe Biden, visitaba el país.

EE UU y Arabia Saudí tienen un enemigo común en el grupo terrorista Al Qaeda, que apoya a los talibanes en su insurgencia contra el Gobierno afgano y la ocupación norteamericana.

Durante un almuerzo a puerta cerrada, Obama también debatió con el rey Abdulá la decisión de Irán de posponer cualquier negociación sobre su programa de enriquecimiento de uranio hasta finales del mes de agosto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de junio de 2010